lunes, 28 de diciembre de 2015

Entonces...
estás tú para recordarme
que la vida es aún más triste
de lo que dicen las canciones
y aunque deseara no entenderlas
todas vuelven
así como vuelvo yo a ti



miércoles, 9 de diciembre de 2015

Es la dulzura y la calidez lo que extrañaban mis sentidos, tanto así que no podía dormir y por obligación, casi moral, tuve que levantarme y buscarle una solución pronta para volver a conciliar el sueño. Entonces corrí las sábanas, el cubrecama, en la oscuridad busqué mis ojos y los posicioné en su lugar, dejé la conciencia encendida conectada al cargador y los pies antes congelados se cubrieron con ese aspecto entre divertido y monstruoso que cobran en las noches y que si algún niño viera desde su escondite bajo la cama, se asustaría; por suerte mi niña bajó conmigo. Y comencé a caminar, o a deslizarme, escalera abajo, escalera arriba, un montón de gente siguiéndome y los sueños cargados de ojos y un pijama que abriga demasiado cuando faltan apenas (¿cuánto es 21 menos 9?) días para el verano. Un panorama extraño cuando era sólo caminar y pensar en ciertas cosas que me iban a dar cansancio, una vez que llegara al primer piso y apareciera la cocina y junto a ella todas las riquezas del mundo o nada más que una taza con leche caliente y el té ya no, porque no me deja dormir. Aún así, habiéndola encontrado, la mitad de mi ser se desvió hacia otro lugar, que no sé cuál es, pero se ve igualmente familiar y no estoy sola, porque la noche es para los insectos, y salud, salud por eso.

martes, 20 de octubre de 2015

Diciendo que sí

Debería haber dicho que sí
entonado mi letra favorita
y haberme sentido como Ella
durante el poco tiempo
que permanece una canción.
Entonces habría cantado
y la música nos hubiese envuelto
sin definir nada más
que la impresión de ese sí.
Mi silencio sería más que silencio,
y no sería un corazón de plata
sino que uno latiendo,
acompañando cada compás.
El cielo, habría tocado el cielo;
entonces todo,
desde ahí,
me había emocionado sólo a la mitad.
Habría sido con mi voz más dulce
con mis nervios más ingenuos
con mi felicidad más intacta
y brillando por el encanto.
Sin importar cuándo,
sin importar dónde,
sabiendo exactamente con quién…
debería haber dicho que sí.

Máquina de repeticiones

Siento que he de vomitar las almas
no soy más que el reflejo
oscuro e indeseado de ellas
de todo lo que no quiero ser jamás
y he aquí mis bisagras rechinan
cada vez que escucho sus nombres
que veo sus rostros
que recuerdo
cada vez que recuerdo
y es una realidad tres veces ridícula
tres veces inesperada
tres veces maliciosa
peor que el día en que quise
que no estuvieran más
que terminara todo
como un final absurdo y soñado
en que no serían ustedes
consumidas por su ego
y vanamente felices,
en que no serían ustedes
si no que sería yo.

Paréntesis

 A ti
del que nunca supe nada
tu mirada estuvo persiguiéndome
a tientas en lo que siempre nos separó
(pero nunca supe qué fue)

y la palidez de mis palabras
cambiaban continuamente color
por saber qué ansía tu inquietud
siempre el día de mañana
(las ansias o la inquietud)

pero tú sabes que no hay mañana
que ya no quedan sombras
solo fantasmas
y en mí se llenan de fervor las horas
para cuando el mundo nos atrape a los dos
(y el tiempo igual corre)

Y la persona que esperaba tentativamente
que las ventanas se golpearan
olvidó que de pronto
ya no nos atrapará nada
(aún sin haber vivido)

Si no es hablar contigo

Me llenas el alma de impaciencia. Y sí, eso es lo que haces. Hablar contigo es una tómbola, un torbellino, el azar y lo inevitable, la paciencia y el amor que es nada, si no es hablar contigo. 

Curiosidad

Cerrar los ojos, mantenerse atenta. Se escucha algo entre la novedad y la tensión que mi curiosidad a penas me deja ver, porque no quiere compartirlo. Pero yo tampoco quiero que me lo diga, porque es su secreto y yo tampoco le comparto los míos (no le digo que me muero por abrir la ventana y fundirme con la lluvia, no le digo que como ésta última, también quiero borrar sus pasos, no le digo que ya me cansé de su indiferencia).  Sé que nada más que ella podría entenderla y con el tiempo aprendí a aceptar que  nada más podía abrirse de tal manera que el mundo la atravesara sin esfuerzo alguno y absorbiera todo lo que se puede, se complementara con todo lo que alcanza y se redujera a todo lo que se ve y escucha. Y sin duda alguna, si quiero cuidarla, debo ser yo la que le ponga frenos y contenerla, pero es inquieta y me manipula fácil, nos peleamos y reconciliamos con últimas veces cada ocasión que nuestra opinión es diferente. Yo soy más amiga de la razón, pero ella… simplemente, no, no se llevan bien, por más que trate de buscar cosas que tengan en común. Y ya no sé tampoco si tiene muchas cosas en común conmigo, pero no soy capaz de apartarla por más que quisiera hacerlo; le tengo demasiado afecto y es ahí en lo que también fallo: soy amiga de la razón, sin embargo también estoy llena de influencias que provienen única y exclusivamente del  origen de los latidos.
No veo otra opción que comenzar a mentir, para que mi curiosidad se apacigue. Aunque me duela y mi traición se exponga frente a su inocencia, el único camino correcto es que se tranquilice y permanezca dócil. De esa manera, buscará otro tema por el cual preguntarse y ya no tendremos que ocultarnos cosas, excepto eso… Tendré que decirle que él ya no me importa con toda la convicción que pueda reunir, y cruzaré los dedos para que no converse con mi consciencia. 

miércoles, 7 de octubre de 2015

Nada más perdido que lo que pienso y no soy capaz de expresar. Se me escapa nada más que en suspiros, nada más que en miradas lejanas y una que otra sístole que va fuera del tiempo, sin embargo, de las palabras todo se aleja en forma continua y aunque esté atorándome o las manos me tiriten de pura ansiedad, no soy capaz de dejarlo ir. Porque tal vez es más simple de lo que se cree y en realidad, no quiera dejarlo ir. Tal vez quiera seguir abrazando el sentimiento y perderme en él aunque pasen horas y días y nadie sepa dónde estoy, aunque pierda todos esos valiosos momentos del presente. Y si me lo guardo todo, si no siento más la necesidad de gritarlo, es posible que no se escape ni un atisbo más, ni es suspiros, ni en miradas, ni en nada. 
Ciertamente no soy yo la que está buscando esa cercanía y  el calor que abraza cada uno de los sentidos, porque no soy yo la que está constantemente incómoda con ser distante. Pero, ¿entonces quién es o qué ha cambiado? ¿por qué no me conformo con ser ajena a todo y a todos? 

domingo, 4 de octubre de 2015

¿Qué?

Ha nacido el día otra vez cada ocasión en que abro los ojos. Y no ha cambiado nada, nada excepto yo. Continúa la gente murmurando, continúa la primavera en su curso habitual y prosiguen ladrando los perros una vez que cae la noche y junto con ella, la vida misma. Pero yo he dejado de verme estática y la gente para mí ya no sigue murmurando, más bien se susurran; la primavera llegó demasiado tarde, la necesitaba antes... y los perros, los perros ahora ladran porque antes no me había detenido a escucharlos. Estoy dejando entrar más mundo por cada una de mis pestañas y más realismo  a través de mis manos, a través de las heridas expuestas.
Estoy dejando entrar más mundo.
Estoy dejando entrar más.
Estoy dejando entrar.

¿Dejando entrar qué?

jueves, 1 de octubre de 2015

Defensa


Estatua de sal y aún menos
ese gris no, que me envuelve
y no puedo buscar más allá
pero se esconde mi naturaleza.

He de decir que lo siento
dentro de todas las grandes cosas
más aún de las que no existen
no creo ser capaz de atar las ilusiones
y mucho menos de romperlas
si sé que alguien las está mirando.
Tampoco soy capaz de contradecir el clima
la sensación absurda de recibir sonrisas
el brillo de los ojos de decir que sí
que está bien de ese modo.

Lo siento y me culpo
como si me hubiesen acusado de fría
y apostado mi suerte a los días
siendo que ahora más que nunca
me gustaría tener congeladas las manos.
Pero, ¿por qué he de disculparme?
no soy fría, no soy fría.
Soy ese tipo de bestia empírica
que se oculta de todo y de todos
sí, culpable;
pero no soy fría.

Cuando saben que es mentira

Pronto
cesará pronto y caerán los meses
y que nadie haga más preguntas.
Así ya no tendré que inventar respuestas,
porque no quiero, de verdad no quiero,
imaginar qué contestarías
ni mentirle a nadie más de ti
ni siquiera a mí misma.
Pero tampoco quiero que sea pronto
¿qué haré con esos meses?
si todo alrededor me dice
que en Octubre jamás pasa nada
y que de aquí en adelante
eternidad tendrá otro nombre.
Tendré que mirar de fondo una vez más
pero estoy vacilando
si esas calles son más mías que tuyas
si esas preguntas son más para ti o para mí
si esos recuerdos seguirán allí
persiguiéndome entre toda la memoria
que no atesoré
como guardé esos días.
No quiero que me importe más,
pero ahí están diciéndome que en realidad
no será pronto
porque nunca fue de esa manera,
y están ahí susurrándome
que he de seguir mintiendo
aunque ya no sé cómo
sin perderme en el camino.

Cheek to cheek

Debería haber dicho que sí
entonado mi canción favorita
y haberme sentido como Ella
durante todo el poco tiempo
¿cuánto ha sido?
¿unos días, unas semanas?
aún no puedo definir nada más
que la impresión
que debería haber dicho que sí.
Entonces habría cantado.
El cielo, habría tocado el cielo,
mi silencio sería más que silencio,
no sería un corazón de plata
sino que uno latiendo.
Entonces todo, desde entonces,
me había emocionado sólo a la mitad.
Entonces me habría sentido como Ella.
Habría sido con mi voz más dulce
con mis nervios más ingenuos
con mi felicidad más intacta
y brillando por el encanto
sin importar qué cuando, qué dónde,
que con quién.
Pero sí me importó.
¿Por qué no dije que sí?
¿Por qué?

Como tú lo apagas

Pequeña niña dulce
no quieras que te devore la noche
no quieras que se apaguen los sonidos
¿dónde podrán verse tus ojos
si no en el reflejo de los míos?
Tú sabes bien que está lejos
todo el sentimentalismo que es demasiado
pero aún así quieres que te devore
y que se desquite una y otra vez
contigo, sí,
contigo.

Perdóname si se hizo tarde
nos rendimos a tiempo si es que existe
manera más ingenua de ver las cosas,
pero aún así,
no temas a entrar en ese mundo.
El único enemigo está cerca
arrancándote esa cadena frágil
pero tú sabes bien que no la perderás
no con tanto peso,
aunque ya no lo sientas.

Puedes irte de una vez
pero no mires atrás y enséñame
a apagarlo todo como tú lo apagas
a encausarme con esa soledad extraña.

Pequeña niña dulce,
puedes mirar adelante con esos ojos asustados,
pero no estarás sola,
desde ahora nunca más.

martes, 18 de agosto de 2015

Aquí están mis manos culpables, mis ojos sumisos, mis oídos esperando escuchar otro susurro. Aquí está la exposición completa, la respuesta a los secretos que me atoran y que tal vez no sean, y que tal vez ya no...

jueves, 4 de junio de 2015

Como si lloviera

Finas ondas de intensidad que pronto se hicieron catorce, quince, dieciséis. Un afán de romper las cosas y un abrazo inmenso que no estuvo en mis propios brazos, sino en los ajenos ... y yo mirando a lo lejos la unión estrecha y tortuosa que se me ofrecía como espectáculo: las finas ondas de intensidad que transcurrían entre las anécdotas, entre el tenue espacio físico. Simplemente existía una diferencia entre lo pensado y lo ocurrido, que ya no era sólo contexto ni eran sólo dieciséis, que los minutos y las miradas se hicieron tangibles desde el momento en que comenzamos a caminar el mismo recorrido que puede abarcar un "siempre", con las hojas aún cayendo y esas flores, las flores que ya no estaban.

Pasaba todo, tal vez, demasiado rápido, contenido en solo unas horas de  entrega casi desesperada, con las manos abiertas para que alcanzaran los bajos y los agudos al mismo tiempo para que fuera la cercanía de los catorce, la lejanía de los veinte, para que todo estuviese en su lugar como nunca lo había estado. Una extrañeza casi familiar, como la calidez de los abrazos que se reciben a la distancia, que de pronto se convierten en olas de intensidad, y ya no hay números ni historias ni secretos. Secretos como que… tal vez ya no éramos niñas desde hace tiempo, o simplemente jugábamos a serlo; verdades a viva voz como que pasaba todo, tal vez, demasiado rápido. 

domingo, 24 de mayo de 2015

Entre líneas se escriben muchas, muchísimas cosas. Se puede escribir de decepciones, se pueden escribir de alegrías, se pueden derivar a escaleras que arden y a noches de sueño incontroladas, y es un abismo de distancia la que existe en una colección de pestañas y la suerte que se corre en cada noche una vez que se les ha asignado un nombre y un lugar. Pero el dilema no es el nombre, no es el lugar (no hay dilema alguno, en realidad), simplemente son las situaciones imposibles y el cambio brusco que existe entre la unión de un mar y un río que no se encuentra preparado para ello, que lo ve venir distante y sin embargo, no piensa, ni se apoya, en el flujo pausado y calmo que debería tener.
Siempre han sido las situaciones imposibles, lo que se puede escribir entre líneas.

Y de pronto me pregunto si... si vale la pena escribirlo, si es que ella...


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