del que nunca supe nada
tu mirada estuvo persiguiéndome
a tientas en lo que siempre nos separó
tu mirada estuvo persiguiéndome
a tientas en lo que siempre nos separó
(pero nunca supe qué fue)
y la palidez de mis palabras
cambiaban continuamente color
por saber qué ansía tu inquietud
siempre el día de mañana
cambiaban continuamente color
por saber qué ansía tu inquietud
siempre el día de mañana
(las ansias o la inquietud)
pero tú sabes que no hay mañana
que ya no quedan sombras
solo fantasmas
y en mí se llenan de fervor las horas
para cuando el mundo nos atrape a los dos
(y el tiempo igual corre)
que ya no quedan sombras
solo fantasmas
y en mí se llenan de fervor las horas
para cuando el mundo nos atrape a los dos
(y el tiempo igual corre)
que las ventanas se golpearan
olvidó que de pronto
ya no nos atrapará nada
(aún sin haber vivido)
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