Nada más perdido que lo que pienso y no soy capaz de
expresar. Se me escapa nada más que en suspiros, nada más que en miradas
lejanas y una que otra sístole que va fuera del tiempo, sin embargo, de las
palabras todo se aleja en forma continua y aunque esté atorándome o las manos me
tiriten de pura ansiedad, no soy capaz de dejarlo ir. Porque tal vez es más
simple de lo que se cree y en realidad, no quiera dejarlo ir. Tal vez quiera
seguir abrazando el sentimiento y perderme en él aunque pasen horas y días y
nadie sepa dónde estoy, aunque pierda todos esos valiosos momentos del
presente. Y si me lo guardo todo, si no siento más la necesidad de gritarlo, es
posible que no se escape ni un atisbo más, ni es suspiros, ni en miradas, ni en
nada.
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