martes, 15 de marzo de 2011

Autoservicio

PARTE II
No sabes cuanto pensé en ti esa noche y las dos que siguieron. Me cuestioné tantas cosas, como el ¿por qué no te habías presentado tú ante mí, también?, ¿me habías estado observando, mientras conversaba con aquella chica? Pero ¿Cómo sabías entonces que hablábamos sobre ti? ¿Por qué te fuiste sin alguna razón, tan espontáneamente luego de preguntarme aquello? ¿Acaso es común que la gente no se fije en tus ojos?
Los días jueves, no se realizaba el taller de inglés. Como la universidad retomaba sus clases en unas semanas más, aún me quedaba bastante tiempo libre, por lo que decidí caminar por la playa y leer un libro que mi tío me había prestado. Mientras caminaba, recuerdo sentir un forcejeo brusco sobre mi bolso, contuve mi brazo e intenté tomarlo con toda la fuerza que pude, pero luego sentí como era soltada bruscamente, Al mirar hacia atrás, vi la silueta de dos personas caer dentro de un callejón que estaba a dos pasos de donde me encontraba, mi curiosidad fue fuerte, y decidí seguirlos en el callejón. Solo vi dos sombras, una encima de la otra. Asustada, retrocedí unos pasos y luego miré huir a una de las dos personas que estaban ahí. Oí quejidos de una voz familiar, me acerqué a ver y reconocí enseguida el rostro de uno de los estudiantes y uno de mis conocidos que vivía en el Hogar de Estudiantes en el que me alojaba en ese entonces. Emilio me había salvado de un gran hurto, y al parecer, había quedado dolido por la pelea que tuvo. Le agradecí mucho, no sabes cuán importante fue ese encuentro casual y singular. Si no hubiera sido por él, mis papeles, el libro que llevaba, mi celular, y mp3, entre otras cosas importantes para mi, no estarían hasta hoy. Si no hubiera sido por Emilio, no hubiera conocido más de ti, o al menos, más de lo normal. Resulta que sin saberlo yo antes, este conocido mío, era un muy amigo tuyo. Emilio, al decir la verdad, no era excelente alumno, no se esforzaba lo más que podía y le encantaba seguir la ruta de la vida como viniera. Tenia fama de ser arriesgado, de gustarle las fiestas y de salir con muchas chicas a la vez, una clase de poligamia sin mérito de matrimonio. Mi conocido del hogar, me convenció de salir esa noche a una fiesta en una universidad amiga a la nuestra, en la cual siempre se festejaba casi todos los días un san “vacaciones de invierno” reuniendo personas de distintas universidades y hogares universitarios. Acepté, como dije, en esas semanas no tenía otras actividades programadas, y mis días pasaban muy lentos. Antes de seguir mi camino, di las gracias a Emilio, quien para despedirse, me recitó un piropo bastante encantador e inspirado inventado por él mismo, pero si conoces a Emilio sabes a qué quiere llegar.
Estuve un par de horas descansando en la playa, no leí mucho, la verdad no es mi pasión. Decidí regresar a casa y arreglarme para salir. No me entusiasmaba demasiado la idea, pero ya que no tenía nada más que hacer en el Hogar. Mi compañera de cuarto y amiga, estaba con su familia durante las vacaciones, yo me aburría demasiado sin ella y simplemente partí.

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Away, away, from this system there is another place

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