PARTE I
Era un invierno crudo y largo. Yo decidí inscribirme en algún tipo de taller de vacaciones, para lograr pasar el tiempo más rápido y esa vez elegí inglés. Fue en aquellos tiempos cuando te conocí.
Eras alto, tanto que cuando saludabas a las personas, la mayoría debía ponerse de puntillas para besarte en la mejilla. Tus ojos eran hermosos. Antes había visto muchos ojos color café claro, cercano a la miel… pero los tuyos eran como oro puro, y tu mirada era tan intensa y profunda, que en mi caso, cuando intentaba hablarte, me paralizaba y no podía encontrar las palabras que realmente quería decir, razón por la cual evitaba mirarte a los ojos. Realmente, ahora te escribo todo esto, para que conozcas aquellos detalles que venían a mi mente y que nunca mencioné, aquellas cosas que me enamoraron de ti.
Recuerdo que en esos tiempos era curiosa sobre las personas nuevas y las conocidas, la verdad es que siempre hago muchas preguntas a las personas sobre su origen, sus gustos, su familia… pero creo que contigo me contuve. Tuve miedo de saber algo de ti que no me agradara, o quizás sólo me intimidaba un poco tu apariencia y tu mirada.
Cuando empezaron las clases, recuerdo nuestros puestos: tú te sentabas atrás. No eras muy sociable, y al rededor tuyo la gente no hablaba, guardaba silencio como si a ellos también le provocara algún tipo de misterio oscuro tu presencia. Yo me senté en el medio de la sala, con una chica simpática, que antes había conocido en el liceo, su nombre era Belén. Esta chica, conocía algunas cosas de ti, situaciones y circunstancias en las que te había visto antes. No se si tú la recordarás, pero ella se acordaba muy bien de ti en ese entonces… Me dijo tu nombre: Leonardo Shnake Reyes. Ibas en su misma universidad, a diferencia de ti, ella estudiaba pedagogía en biología, y me dijo también tu carrera, Arquitectura. Mientras hablaba, ella, disimuladamente, intentaba mirar hacia tu puesto, y cuando terminó de contarme estas cosas y otras, miré hacia atrás y te vi detenidamente, un poco más de tiempo que las veces anteriores realizadas por mi amiga, estabas sobre un cuaderno o libro, leyendo quizás.
Cuando la clase había terminado, realizamos la típica ronda de despidos y yo me acerqué a ti, evitando mirarte fijo a los ojos. Tú me preguntaste mi nombre –quedé atónita- y mi carrera, luego me preguntaste la razón del por qué no te miraba a los ojos. Paralizada, alcé mi mirada y me fijé en ellos. Tú me besaste en la mejilla y luego te fuiste.
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Lets swim this song
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