viernes, 18 de marzo de 2011

Beautiful Dreamer

Vi como tus ojos se cerraban,
eras llevado por Morfeo
envuelto en mis brazos,
mientras caminabas hacia tus sueños.
La paz que sentí al verte,
es inalcanzable por mis recuerdos.
Tu lenta respiración
me hizo olvidar mi voz.
Te veías tan tranquilo,
tan tierno, tan adorable,
tan feliz en un invierno sin salida.
No me atreví a moverme,
me dio temor interrumpir,
me dio temor sentirme sola,
miedo a dejar de abrazarte.
Un pequeño segundo a tu lado,
me hizo sentirme en el cielo;
sin embargo, tan vana,
vacía y triste por tu causa.
Me sintonicé contigo
presté atención a tus latidos,
vi lo sincero que podías llegar a ser;
lo importante que no sabías que eras.

Y te grité.
Grité por horas.

No escuchaste lo que te decía,
porque un vidrio se interpuso,
y desde entonces sólo te pude contemplar,
me habían advertido que el tiempo terminaría.
Besé tu mejilla y me fuí, dejándote dormir.
No eras mío.

martes, 15 de marzo de 2011

Autoservicio

PARTE III


Esa noche, recuerdo haber bebido más de la cuenta, cosa extraña en mi, quizás la soledad me ponía un poco mas influenciable. Recuerdo muchas luces, música muy fuerte y luego, sólo la pasividad del mar…
La explicación a todo esto, según lo que me contaste al día siguiente y que aún no recuerdo por mi misma muy bien lo que pasó, fue que después de estar en la universidad, y una vez terminada la fiesta, las personas que quedamos nos fuimos a la playa. Dentro de esas personas, estábamos nosotros tres: tú, Emilio y yo. Al parecer, me habías visto cuando estábamos llegando a la playa y yo estaba junto a Emilio. Como eras un buen amigo de él, te acercaste a hablarme. Te sorprendiste de que esta vez yo te mirara a los ojos fijamente… y dedujiste luego, que estaba bajo los efectos del alcohol. Me sacaste del entorno de nuestro amigo en común pues al parecer, era más peligroso de lo que yo creía. Así que nos fuimos conversando por la playa, caminando por la orilla, escuchando el mar, hasta sentarnos por ahí. Creo que yo fui más sincera de lo que soy normalmente y me desahogué tanto hasta el punto de caer dormida, junto a ti. Creo que de eso, tengo un vago recuerdo. Viene a mi mente el mar con sus grandes y frescas olas y la silueta difuminada de una persona. Nunca pensé en esos momentos, que podías haber sido tú quien estuvo junto a mí durante la noche, en esas circunstancias. Ahora que lo recuerdo, también empecé a hablar de ti aquella vez... pero eso tú no lo mencionaste el día siguiente, cuando me narraste lo que pasó, es lo que recuerdo en estos momentos, mientras escribo esto. También me dijiste que cuando me llevaste a mi casa, obligatoriamente subiste a mi cuarto, pues no encontraste a nadie más en el hogar que pudiera realizar esta tarea. Esa noche, dormiste en la cama de mi compañera de cuarto.
Cuando desperté, sentí un dolor de cabeza muy fuerte y luego de un rato, me empecé a desvestir para ducharme y cambiarme de ropa. Cuando estaba levantando mi polera, escuché como en la otra cama giraba el cuerpo de alguien y como crujían las tablas de la cama, bajo el colchón. Di un grito tal que sobresaltado despertaste y miraste la posición en que estaba, en calzones y con la polera media levantada. Con un actuar rápido, te lancé mi almohada, y caíste extrañamente hacia atrás de la cama. No te reconocí, hasta que escuché tu voz preguntándome: ¿¡Qué rayos te pasa!? – pero permaneciste en el lugar que estabas, hasta que salí de la habitación. Me sentí abochornada, extraña y descuidada, sonrojada, con mucha rabia y con ganas de golpearme muchas veces.
Al parecer entendiste mi mensaje de una forma extrema, y cuando decidí entrar a mi habitación luego de un rato, tú no estabas. Habías escapado de la habitación por la ventana.

~

We fly ballons, we bully clouds, we fight these vampires, we communicate

Autoservicio

PARTE II
No sabes cuanto pensé en ti esa noche y las dos que siguieron. Me cuestioné tantas cosas, como el ¿por qué no te habías presentado tú ante mí, también?, ¿me habías estado observando, mientras conversaba con aquella chica? Pero ¿Cómo sabías entonces que hablábamos sobre ti? ¿Por qué te fuiste sin alguna razón, tan espontáneamente luego de preguntarme aquello? ¿Acaso es común que la gente no se fije en tus ojos?
Los días jueves, no se realizaba el taller de inglés. Como la universidad retomaba sus clases en unas semanas más, aún me quedaba bastante tiempo libre, por lo que decidí caminar por la playa y leer un libro que mi tío me había prestado. Mientras caminaba, recuerdo sentir un forcejeo brusco sobre mi bolso, contuve mi brazo e intenté tomarlo con toda la fuerza que pude, pero luego sentí como era soltada bruscamente, Al mirar hacia atrás, vi la silueta de dos personas caer dentro de un callejón que estaba a dos pasos de donde me encontraba, mi curiosidad fue fuerte, y decidí seguirlos en el callejón. Solo vi dos sombras, una encima de la otra. Asustada, retrocedí unos pasos y luego miré huir a una de las dos personas que estaban ahí. Oí quejidos de una voz familiar, me acerqué a ver y reconocí enseguida el rostro de uno de los estudiantes y uno de mis conocidos que vivía en el Hogar de Estudiantes en el que me alojaba en ese entonces. Emilio me había salvado de un gran hurto, y al parecer, había quedado dolido por la pelea que tuvo. Le agradecí mucho, no sabes cuán importante fue ese encuentro casual y singular. Si no hubiera sido por él, mis papeles, el libro que llevaba, mi celular, y mp3, entre otras cosas importantes para mi, no estarían hasta hoy. Si no hubiera sido por Emilio, no hubiera conocido más de ti, o al menos, más de lo normal. Resulta que sin saberlo yo antes, este conocido mío, era un muy amigo tuyo. Emilio, al decir la verdad, no era excelente alumno, no se esforzaba lo más que podía y le encantaba seguir la ruta de la vida como viniera. Tenia fama de ser arriesgado, de gustarle las fiestas y de salir con muchas chicas a la vez, una clase de poligamia sin mérito de matrimonio. Mi conocido del hogar, me convenció de salir esa noche a una fiesta en una universidad amiga a la nuestra, en la cual siempre se festejaba casi todos los días un san “vacaciones de invierno” reuniendo personas de distintas universidades y hogares universitarios. Acepté, como dije, en esas semanas no tenía otras actividades programadas, y mis días pasaban muy lentos. Antes de seguir mi camino, di las gracias a Emilio, quien para despedirse, me recitó un piropo bastante encantador e inspirado inventado por él mismo, pero si conoces a Emilio sabes a qué quiere llegar.
Estuve un par de horas descansando en la playa, no leí mucho, la verdad no es mi pasión. Decidí regresar a casa y arreglarme para salir. No me entusiasmaba demasiado la idea, pero ya que no tenía nada más que hacer en el Hogar. Mi compañera de cuarto y amiga, estaba con su familia durante las vacaciones, yo me aburría demasiado sin ella y simplemente partí.

~

Away, away, from this system there is another place

Autoservicio

PARTE I
Era un invierno crudo y largo. Yo decidí inscribirme en algún tipo de taller de vacaciones, para lograr pasar el tiempo más rápido y esa vez elegí inglés. Fue en aquellos tiempos cuando te conocí.
Eras alto, tanto que cuando saludabas a las personas, la mayoría debía ponerse de puntillas para besarte en la mejilla. Tus ojos eran hermosos. Antes había visto muchos ojos color café claro, cercano a la miel… pero los tuyos eran como oro puro, y tu mirada era tan intensa y profunda, que en mi caso, cuando intentaba hablarte, me paralizaba y no podía encontrar las palabras que realmente quería decir, razón por la cual evitaba mirarte a los ojos. Realmente, ahora te escribo todo esto, para que conozcas aquellos detalles que venían a mi mente y que nunca mencioné, aquellas cosas que me enamoraron de ti.
Recuerdo que en esos tiempos era curiosa sobre las personas nuevas y las conocidas, la verdad es que siempre hago muchas preguntas a las personas sobre su origen, sus gustos, su familia… pero creo que contigo me contuve. Tuve miedo de saber algo de ti que no me agradara, o quizás sólo me intimidaba un poco tu apariencia y tu mirada.
Cuando empezaron las clases, recuerdo nuestros puestos: tú te sentabas atrás. No eras muy sociable, y al rededor tuyo la gente no hablaba, guardaba silencio como si a ellos también le provocara algún tipo de misterio oscuro tu presencia. Yo me senté en el medio de la sala, con una chica simpática, que antes había conocido en el liceo, su nombre era Belén. Esta chica, conocía algunas cosas de ti, situaciones y circunstancias en las que te había visto antes. No se si tú la recordarás, pero ella se acordaba muy bien de ti en ese entonces… Me dijo tu nombre: Leonardo Shnake Reyes. Ibas en su misma universidad, a diferencia de ti, ella estudiaba pedagogía en biología, y me dijo también tu carrera, Arquitectura. Mientras hablaba, ella, disimuladamente, intentaba mirar hacia tu puesto, y cuando terminó de contarme estas cosas y otras, miré hacia atrás y te vi detenidamente, un poco más de tiempo que las veces anteriores realizadas por mi amiga, estabas sobre un cuaderno o libro, leyendo quizás.
Cuando la clase había terminado, realizamos la típica ronda de despidos y yo me acerqué a ti, evitando mirarte fijo a los ojos. Tú me preguntaste mi nombre –quedé atónita- y mi carrera, luego me preguntaste la razón del por qué no te miraba a los ojos. Paralizada, alcé mi mirada y me fijé en ellos. Tú me besaste en la mejilla y luego te fuiste.

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Lets swim this song

viernes, 11 de marzo de 2011

Silence, please

RIOT
Y ahí estaba yo, preguntándome tantas cosas tontas, que me perdí dentro y no te vi acercarte a mí.
Así pasó con nuestra historia de vida, yo perdida, tú fuerte a mi lado, como la roca firme que nunca pude tener hasta antes de conocerte. Más que nada, me vengo a dar cuenta ahora, que te sentaste junto a mí, después de tanto tiempo sin habernos reencontrado.
No sé como el tiempo hizo estrechar nuestros lazos, y pensar que yo era tan egoísta, tan ciegamente apartada de ti y de todos, pero tú seguiste intentándolo, siempre fuiste persistente. Hasta que lograste que mi corazón se suavizara y se domara ante ti.
Recuerdo como las luchas en mi interior se realizaban, intentando controlar aspectos de mi que nunca nadie antes había intentado calmar, como los lobos salvajes que fueron domados por los indios poco a poco, mi fuego interior fue bajando su intensidad hasta encontrarme en un estado de paz interior que sólo una persona pudo lograr con el tiempo. Aquella persona que no logró ver mi cambio completo y que tuvo que abandonar por fuerzas mayores. Esa persona fuiste tú, y no me arrepiento de haberte amado como hice.
En los últimos tiempos, no podía estar viéndote sin abrazarte y… tus manos, eran como dulces flores que amaba tener entre las mías.
La conversación fue común, no me sorprendí que me odiaras tanto. Típico entre las personas que me amaron en esa edad de tormenta y rebeldía, pero con la conversación, noté un cambio en ti, en la forma en que me hablabas y en como me mirabas. Me parecía estar viendo nuevamente tus hermosos ojos, como los que tenías cuando éramos jóvenes. La opaques del color café en ellos, se tornaba de un color claro ante la luz del sol y tu boca… simplemente, no podría explicar como se veían tus labios ante los rayos del astro.
Embobada, no pude resistir más y poco a poco me acerqué a ti, pero tú te levantaste y yo, desconcertada, te pedí disculpas. Decidiste marcharte, pero después de tanto tiempo, no podía dejarte ir así tan fácil. No sabía nada de donde habías estado en tanto tiempo y necesitaba pedirte perdón por todo el daño que te hice y del daño que no me di cuenta… que con el tiempo reflexioné, y dolía vivir con esa carga sin hacer algo para remediarla.. Necesitaba amarte como tú me necesitabas en aquellos tiempos y no supe como decírtelo.
Con un acto de desesperación te tomé la mano antes de que te marcharas y… simplemente me congele por unos segundos. Tus ojos se tornaron fríos nuevamente y, entonces, decidí hablar. Te pedí perdón por todos mis errores cometidos, por no haberte podido amar como tú lo hiciste, por no haber demostrado lo mismo que tú hacia mí, pero la verdad es que simplemente no supe como hacerlo y aunque no lo creas, eso me desesperaba demasiado. Pero ahora, soy diferente y mi corazón es diferente, necesitaba verte de nuevo, en otra ocasión, necesitaba decirte más sobre eso.
Vi tus ojos, y en ellos, la ira desapareció lentamente, decidiste darme tu número telefónico y agradecida por ello, te dejé ir… pero prometí que esta vez no sería por mucho tiempo, esta vez, yo volvería por ti.

~

No one ever said it would be so hard

jueves, 10 de marzo de 2011

Si no fuera por sus manos, no podría volar,
Encontrar el claro cielo que despeja mi mente antes de dormir,
Despreocupada del inimaginable concepto de cargar, de servir.
Orientada en el esfuerzo que con mi cuerpo entrego cada día,
Ese mínimo esfuerzo que despeja una sonrisa inmediata,
Pero una alegría futura que ellos sólo ven y que en mi mente,
Se configura como una esperanza y un objetivo de búsqueda,
Una meta que empieza en la mañana, y que terminará en muchos años más
Con la transformación de su alegría futura en alegría presente, y
Cuando todos esos sentimientos se mezclen y se unan, yo seré feliz.
Cuando sobre su lecho amanecido, encuentre descansados rostros al salir el alba, yo seré feliz
Cuando reparta mi esfuerzo entre ellos, y les aliente a tener la vida plena que desearon,
Yo seré feliz.
Lo demás, vendrá por inercia. Lo demás, será tan alcanzable como mis metas.

~

Hoy fui al Preuniversitario Pedro De Valdivia. La secretaria que nos atendió fue muy amable y todo. La verdad, no demostré demasiado interés, pues estaba muerta de sueño y apenas entendí lo que dijo. En el momento en el que me preguntó que carrera quería estudiar, bueno yo le dije "algo relacionado con el área de la salud". Me cuestioné mucho esa frase, y lo que significaba una carrera dentro de esa área (algo que quizás muchos ya habrán hecho). Me cuestioné mucho el porqué de mi inscripción en el área biológica, me cuestioné porqué mis padres me incitan a estudiar algo que no quiero, que simplemente, no me fascina como a otros y que quizás no es lo mio.

Para que sepas...

¡Te odio porque ocupas mi mente!
Porque la invades con tus palabras,
con lo que dirás, como vas a reaccionar,
por el tiempo perdido pensando en cómo y
cuando te diré las cosas.
¡Te odio por lo que haces!
Por lo que haces, por lo que dejas de hacer,
y por lo que nunca hiciste.
¡Te odio por ser como eres!
Por tus bromas, por tus canciones,
por tus pensamientos..
¡Te odio porque me haces cambiar!
Soy tierna por ti, soy inteligente por ti,
soy graciosa por ti, soy lo que soy por ti.
¡Te odio por desorientarme!
Soy feliz por ti, estoy triste por ti,
¡estoy enloquecidamente ..... de ti!
¡Te odio por que no estás!
Y no sabes cuanto mi alma busca por ti..

Te odio porque eres perfecto.
¡Te odio por hacerme quererte!

miércoles, 9 de marzo de 2011

¿Cómo poder recitarte poesías, si nunca fui feliz?
El imaginable encuentro de mis palabras con tus oídos,
No surgirá de mi boca esta vez,
¿Cómo hallarte en medio de la jungla de mis pensamientos?
Si cada vez que te subrayo en ellos,
Te pierdes entre las sábanas mágicas de mis sollozos, los que no me hacen olvidar
Heridas reconstruidas con ladrillos de papel, tapaderas imaginarias que te dejan florecer.
¿Cómo podría reconocerte entre todos los discípulos del camino próximo?
Si estás tan lejos como nunca lo pude haber imaginado,
Tú, tan próximo de otras manos, tan ligeramente anexo a ellos,
Y yo, tan próxima al arma de tiro que apunta mi sien todas las noches
Siempre que mis pensamientos te configuran de nuevo y me hacen volar
¿Cómo podría simplemente olvidarte? Huir esta vez no funcionará.

martes, 8 de marzo de 2011

Aquí estoy de nuevo en el blog! Batallando contra los virus de mi computador por mi obsesión de descargar música xD
Bueno, ésta vez, escribí algo que había imaginado tiempo atrás y que lo quería redactar pero no había motivación suficiente (de mi parte). Pero ahora surgió un nuevo compromiso propio y haré lo que sea por cumplirlo (amén!)

Era tarde y me desperté sorpresivamente. Me levanté de la cama y miré por la ventana, estaba oscuro aún. Las estrellas esa noche se veían, no como otras, en las que el cielo nocturno las esconde de los demás y se las guarda sólo para él, poniendo bajo las estrellas un manto oxidado que no permite observarlas. Volví a mi cama, pensando en el maravilloso día de ayer y vi tu rostro frente a mí muchas veces. No podía escapar de tu mirada y no podía escapar de mis sentimientos. Tampoco logré concebir mi sueño y mis ojos cerrados imaginaban indescriptibles aventuras a tu lado. Sin soportarlo otro momento, de vuelta en mis pies, decidí escapar. Salté por la ventana de mi cuarto y caminé por la calle mucho rato, recorrí las mismas que recorrimos juntos, esas calles que llevan al parque que siempre vamos. Ésta vez, estaba perdida en mi imaginación pensando que tú estabas a mi lado. Al momento de llegar al parque, me di cuenta que mis fantasías sólo eran fantasías, que tú no estabas conmigo en ese momento y que ahora debía buscarte. Permanecí un rato sentada en nuestro banco, y luego seguí caminando hacia mi próximo destino, tu casa.
Poco a poco, se fueron mostrando las bellezas del cielo matutino, y mi mente poco a poco fue recordándote, tal como eres, tal como te veo todos los días antes de irme a dormir. El sol empezaba a asomar, resplandecía frente a mí y que mostraba el camino hacia tu casa como una luz brillante, como aquello que es mágico y maravilloso al mismo tiempo.
Yo iba descalza, en pijama y despeinada. Me imaginaba que tú tenías una escena similar, por tal motivo no me importo mi apariencia. Llegué a tu casa, pero era demasiado temprano para golpear, tampoco lo tenía planeado. Aún con mis pies descubiertos, decidí trepar el árbol que tú saltas cuando yo llego a buscarte, y lo hice. Golpeé tu ventana un par de veces, sabía que tu sueño liviano te informaría de mi presencia, aunque ésta fuera la primera vez que estaba por esos lados en la mañana, y así pasó.
Tu gran sorpresa me indujo a abrazarte lo más fuerte que pude y caímos juntos a la cama. Te expliqué mi situación y tú te reíste con ganas, nos sentamos a conversar y estuvimos así mucho rato, extrañaba tus charlas, tu forma de expresarte y como me mirabas, nunca podría explicar como me siento en nuestras situaciones.
No sabes cuanto te extrañaba, no sabes cuanto pensé en ti toda la noche, no sabes lo mágico que fue llegar a tu casa y lo extraño que fue cuando tu mamá entró a tu pieza.


-w-

domingo, 6 de marzo de 2011

Cambios

Iba a escribir una larga entrada acerca de renovar el blog con nuevas ideas, pero no se me ocurrio nada..¬¬
Asi que solo tomaré un punto:
Música.


Esta claro que no tenemos todos los mismos gustos, y la música clásica, piano o instrumental me parece la que más permite leer.. por eso la pongo, aunque generalmente me dicen que es muy triste o no sé xD
Al entrar al blog siempre apago el reproductor, pero sin ella al principio es como.. extraño xD
Pequeño público, que dicen? la quito? que otro tipo de musica puedo poner?
No les cuesta nada poner un pequeño comentario constructivo..

PD: me voy a frustrar mucho si no hay ningun comentario xD


Por cierto, si les gusta alguna entrada, es mejor que comenten en lugar de seleccionar las casillas de "interesante, divertido, guay", ya que no tengo idea de por qué se borran ._., si alguien sabe tambien sirve!

Gracias

jueves, 3 de marzo de 2011

Un joven con bastón

En uno de esos dias en que nadie espera nada, cuando el sol apenas brilla y el transporte parece medio lleno y medio vacío al mismo tiempo, surgió una gran historia frente a mis ojos.
Subí a una micro como cualquier otra, y me senté en el tercer puesto al lugar de la ventana, siendo una de las primeras pasajeras. Revisé mis pertenencias, leí antiguos mensajes del celular mientras los asientos vacíos se iban ocupando a medida que subían los apresurados pasajeros por quién sabe que cosa. Mientras esperaba una llamada para saber si se encontraban mis compinches en mi destino, subió un curioso personaje por las escaleras metálicas.
Un sombrero de reluciente color negro, mocasinos, un pañuelo rojo y un abrigo que parecía moverse con ritmo, se hicieron presentes en nuestro ambiente sobre ruedas haciéndolo resplandecer todo. Aquel anciano tenía una facha que impresionaba. Con su bastón iba caminando con una gracia digna de Michael Jackson, tanto así que parecía bailar con cada paso que daba y casi se podía escuchar una música con mucho estilo mientras avanzaba buscando dónde sentarse.
Como pueden imaginar, las señoras estaban completa y totalmente eúforicas con este pintoresco caballero; le gritaban cosas que sonrojarían a cualquiera que no fuera él. Los niños pensaban en ser cómo el cuando mayores y los hombres estaban envidiosos al ver su efecto en las mujeres.
La única que no lo miró, por estar preocupada en sus asuntos, fue la afortunada. Una señora de 60 años, rellenita y de pelo café enblanqueciéndose, miraba por la ventana. El viejito tomó su sombrero, lo afirmó a un costado como una reverencia, y con sus hábiles pies dió una vuelta de 360° cayéndo sentado al lado de la mujer, mientras levantaba su bastón y obtenía aplausos de las acaloradas espectadoras.
"Me voy a sentar con esta señorita", pronunció seductoramente. La señora lo contradijo riéndose, pero sin prestarle mucha atención. El caballero "matador" siguió usando sus técnicas de conquista en el recorrido, mientras guiñaba a los demás como si ya hubiera ganado el dilema (dicen que hay que creerse el cuento).
En uno de esos trucos, la señora llegó a su destino y tuvo que bajarse, así que la historia de amor del viejito quedó incompleta, y la decepción inundó su rostro.
Me gustaría haberme quedado mirando a este personaje con su particular público, sus zapatos lustrados y su caminar distintivo, pero el cine me esperaba, así que lo recordé como un viejito, con alma de joven y con bastón.


Edición:
Créditos: a Catubela por presionarme hasta que hice la historia y a S.C. por recordarme aquella famosa, espectacular, profunda y bien estructurada frase "Me voy a sentar con esta señorita".

miércoles, 2 de marzo de 2011

Invitación

Sólo un lugar en cual podemos encontrarnos, sólo un lugar...



¡No estoy loca! Un tiempo pensaste que yo era real, que existia, que seríamos felices. Podríamos vernos, podríamos tocarnos, podríamos estar juntos para siempre. ¿Qué te impide seguir adelante? ¿Ya no me quieres? Despierta amor, esto es nuestra verdad. ¿No me extrañas?...
No tiene por qué caer, sólo la imperfección cae y se derrumba frente a nuestros ojos; pero aquí todo es perfecto, nada más nos basta. Es el paraíso, la puerta a nuestra felicidad, ¡nuestra vida!
Dejaremos de escapar el uno del otro, nos pertenecemos...
Nuestro transporte sigue allí, esperándonos.
¿Quieres caminar conmigo a la felicidad?


M.

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