Me muero de miedo, ¿y tú?
¿no te tiembla la voz,
ni las manos,
ni la seguridad?
¿El orgullo no te ruega que pidas perdón?
¿O no te pide perdón, corazón
te pide vergüenza?
¿No te llenas de impaciencia,
no te mueres de curiosidad por saber
que fue de ti y de mí?
¿Y cómo puedes vivir sin preguntarte?
yo no sé cómo vivir sin respuestas...
Me muero de miedo esperando, ¿y tú no?
¿No te llenas de curiosidad,
no te mueres de impaciencia,
no te tiembla el espíritu y de pronto las manos,
y con ellas todo el cuerpo de pura ansiedad?
Cómo no te dan ganas de suspirar
y de no suspirar al mismo tiempo
soñando o envueltos en silencio,
tragarse todo el aire del mundo
para llenar los vacíos de ausencia,
¿o es que no me lo has dicho?
Pero, ¿cómo puedes ir caminando,
sin gritarle a todos en su impropiedad,
que sí te estás haciendo preguntas?
Si el orgullo de corazón te suplica
por pedir perdón
o por pedir respuestas,
¿por qué apagas la curiosidad,
y suspiras las inquietudes
y te respiras los nervios,
cuando yo tiemblo de rabia por no saber
si te estás muriendo de dudas?
me da tanto miedo, tanto,
me muero de miedo
y tú con tanta tranquilidad,
que no gritas, que no escribes
que no dices absolutamente nada
y me encierras a mí con tu silencio
mientras apago los signos de interrogación
soplando cada excusa
volviéndome impropia
escaséandome la seguridad
tiritándome las manos
no escuchando ya mi voz
después de tanto exclamar
si te estás haciendo preguntas...
¿No te llenas de impaciencia,
no te mueres de curiosidad por saber
qué nos robamos el uno del otro?
Este es especial, creo que alguna vez me pregunte lo mismo y ahora lo recuerdo de nuevo. Grande Charlotte.
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