Si se entendiera, tal vez con otra boca y en otro tiempo, lo que ahora mismo intentaré de explicar, demoraría menos, menos de un segundo. Bastaría una expresión, para saber que es difícil y que fue limitado, que no fui yo la que estableció únicamente las reglas. Pero tampoco es necesario que ahora mismo, explique con cautela, por qué el enredo de palabras y cómo comenzó, si el tiempo va a ceder como todo va cediendo: la edad, el humor, la tristeza, el frío..; si se entendiera tal vez dejaría de dar rodeos y de hacer súplicas, de contarle al mundo por medio de gestos que se escapan que ya nada es válido, de intentar mejorar cuando no se tiene para quién.
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