martes, 1 de mayo de 2012

Para mí

Un millar de veces,
de tu llanto escuché
el crecer de tu consuelo
el crecer de tu querer,
y tapé de rosas
un jardín de maleza
y no hice nada
porque tuve miedo de mí.

Por eso, no esperes nada, nada, nada.

Seguirá siendo una soledad, tan desolada...

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