miércoles, 25 de abril de 2012

Detalles

Miró sus manos con detenimiento, por primera y única vez en su vida. El tiempo le parecía demasiado poco para malgastarlo en detalles como su persona, y los espejos eran nada más que sombras a la espera de una vista a expensas de la noche.  Notó las arrugas, hasta ese momento invisibles, que decoraban cada uno de sus dedos. Había envejecido, y sin embargo, nunca había producido nada bueno con aquellas torpes que tiritaban al tejer. Luego, lloró por todos los años que había perdido, reflejados en su piel.

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