lunes, 23 de abril de 2012

Cien años a mi pesar

 Cien años de espera,
 cien años son miseria
 susurraste a mi pesar.
 No hallé gracia en tu boca,
 en sus movimientos de malicia
 y tapé mis ojos para no ver
 solo para oír tu voz clara,
 arrulladora,
 futuros haciéndome soñar.
 Me dejé llevar por ella,
 una luna
 dos inviernos
 cien años
 y es que cien años pasan rápido
 entre la pena y la agonía,
 cien años que vuelan,
 sin alas, sin razón
 sólo pasan, olvidan;
son sólo cien años,
susurraste a mi pesar.
La segunda vez,
tapé mi cordura
y te observé con ventanas nuevas,
mis ojos siendo los tuyos;
pero no me perdí en ellos,
si no en tu voz.
Un intérprete,
parte de una obra,
un personaje que emociones
cantaba todos los días
y delegó
a cien años de mi pesar.
Y dejé que el escenario se esfumara,
porque no era para mí;
no se recitaba mi nombre,
ni mis sueños
sólo era más y más vacío
dentro de mi corazón.

 La radio dejó de sonar. Dejó el lápiz a un lado y abrió la ventana. El tenor imaginado desapareció y el viento hizo caer la hoja, perdiéndola bajo la mesa. Dejó que los cien años de pesar, se esfumaran tranquilamente y se librara su alma de pájaro encerrada en una poetisa.

1 comentario:

  1. La tragedia de la vida y sus tristes líneas convertidas en poesía. Asombroso Charlotte

    ResponderEliminar

Contador por país