Son algo así como las seis de la mañana, y ya el día comenzó mal.
Me disculpo ante quién tenga que leer, pero de verdad que no supe a qué o a quién recurrir...
Me despertaron sus gritos, el enojo y la pena de él y de ella. No sé si le pegó.
Ella está enferma y discutir también le hace mal...
No pude enfrentarlo, pero te prometo, mamá, que lo haré y dejaré la cobardía por ti.
Sus lágrimas por las tuyas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario