Permanece, única en su mundo
¿qué piensa?
sólo hay silencio
pero su voz canta
Allí estás
Allí estás
Quiso dedicarle un susurro de su perfume, quiso enviarle un abrazo cándido y lleno de promesas, pero se lo impidieron, simplemente se lo impidieron.
Lo intentó, dijo, lo intentó, antes de que su voz se perdiera en la memoria. Pintó su rostro en acuarela y lleno páginas con tinta para olvidar, pero seguía allí, atormentándola, hasta que finalmente no pudo más.
Corría chocando dentro de sus paredes mentales, atenta a su porvenir, escuchando qué tan rápido daba sus pasos, contando cada uno de sus latidos, añorando. Imaginaba el verlo dormir, con inocencia, acompasar su respiración, que fuera de ella y sólo de ella; pero se lo impidieron, la alejaron, la escondieron de su mirada. Sin embargo, no guardaba rencor, ni odio, ni una pizca de mala intención, sólo tenía sus pensamientos para él, él.
Contó los días y las noches, mientras se abría paso por el camino a recorrer para alcanzarlo, cada vez más conocido y cercano. Y él la esperaba allí, con los brazos abiertos para perdonarla, amándola como si ambos, devastados por la separación, encontraran la felicidad eterna en un único toque. Pero aquellos días y noches, se convertían en uno, en dos, en cientos, y no terminaron jamás, dentro de la fría y blanca habitación, en que la recluyeron durante años.
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