Finalmente el día que se avecinaba desde hace tantos años atrás, llegó para romperme el alma y el corazón en miles e infinitos pedazos.
¿Cómo es que todo lo que logré se derrumbó se un mísero segundo a otro?
¿Cómo es que no hice nada para detenerlo?
Cuando había tiempo… cuando había tiempo para mí y no lo supe aprovechar.
Ahogándome de pena me percaté de mi triste y vana miseria, la que me había consumido desde siempre en cuadros depresivos, la que me llenaba de dolor en cuanto veía que no podía hacer nada, el único e irreparable motivo de debilidad que trastornaba mi felicidad.
Me había quedado sola.
No hay comentarios:
Publicar un comentario