sábado, 7 de enero de 2012

Cállate y no respondas que tú me quieres más

He escrito para muchas personas que no me querían, y para ti, que dijiste quererme, nunca dediqué una tarde de mi tiempo a dibujar un corazón con palabras y regalártelo en envuelto en forma de versos. No sé que tan tarde es para recordarte y pensar en todo lo que debí haberte dicho, o tal vez lo que debería decirte ahora. Sé que no lo vas leer, que no es tu intención escucharme y que olvidar está en el primer lugar de tu lista, con la mitad de mi nombre en tus pensamientos. Te me hiciste tan lejano, tan inalcanzable, que comienzo a creer que poco a poco me obsesioné con tu recuerdo y un montón de estupideces cayeron por el camino a seguirte...
¿Recuerdas que imaginabas el momento de encontrarnos? Yo ahora me imagino el momento en el que tú estás y me perdonas, me dices que ya pasó, que la culpa fue de ambos y en lugar de culpables sólo eramos dos víctimas desgraciadas del orgullo y las malas interpretaciones.
Y quizá, sólo si quizá piensas lo mismo que yo, te ruego por ambos que calles y no digas nada.

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