El corazón del ángel está vacío; ha empezado el invierno.
¿Escuchó alguna vez sus propios latidos? ¿Fingió no notar cuando comenzó a disminuir su vida?
No pensaba en decirle adiós hasta que volviera, y cuando se decidiese a hacerlo, no sabía si sería capaz de decirlo. Una simple palabra que involucraba una infinidad de momentos, un montón de frases y un montón de lágrimas que caerían en un futuro.
Se vistió de luto al amanecer, y esperó junto a un piano que evocaba su memoria al sonar de sus notas. Esperó que el día cayera para sumergirse en lo profundo de su oscuridad y la confusión que tenía; esperó que volviera a aparecer en su puerta antes de que las velas se apagaran. Confiaba en que durarían para siempre...
Sus ojos se detenían en un ultimátum permanente. El del egoísmo, el de la misantropía. Se contraponía a sus deseos de ser pura como ángel, que ahora debía correr de su misma suerte y errores ajenos, a cambio de una insensibilidad en su vida.
Su ánimo, antes gris, comenzó a tornarse en la esencia de un jueves negro.
El ángel perdió su fe en ella misma.
¿Dejó de mirar su reflejo en el agua? ¿Quemó los recuerdos que corrían por su sangre?
El corazón del ángel estuvo una vez lleno. Ahora, nadie puede ayudarla; no se venden alas en el mercado negro.
martes, 31 de enero de 2012
domingo, 29 de enero de 2012
La catarsis del viento
No sé que estoy pensando y no pienso mirar lo que escribí más que al final de este relato. Cuando era menor, tipo 12 años o así, decía que me había enamorado del viento, al tener esa sensación de esperar a alguien eternamente sin conocer su nombre ni nada acerca de él. El viento para mí, era algo magnífico y hermoso que podía aparecer algún día en forma de príncipe azul, y yo, princesa cautiva por mi inseguridad y mi miedo, sería rescatada por él y despertaría de una pesadilla para vivir un sueño. Aquella ilusión de a poco se fue traspasando a los libros, haciendo de los personajes una promesa constante de pertenecer a esas páginas y a esos amores, esos paisajes lejanos de los que si alguna vez visitas, crees que sigues imaginando...; a esa felicidad constante que parece aumentar mientras más esperas. La magia me atrapaba y yo la sostenía junto a mi almohada para poder dormir y tranquilizar mi insomnio. No mucho después, se transformó en las personas poco tangibles y volátiles a las cuales me aferré desesperadamente para obtener lo que yo creía que sería el volar en un constante gozo, lleno de esperanza. Esa fue la época en que nació la metáfora del girasol, lo ciego de mis ojos por el brillo de las luciérnagas y el oscurecimiento corazón del ángel, todas fábulas inconscientes para explicar el desorden de mis sentimientos. Esa época que quería recordar para poder decir que ahora no soy romántica ni soñadora, con el orgullo de quien ha ganado una batalla en soledad contra miles, siendo únicamente conmigo misma.
sábado, 28 de enero de 2012
Mr. Sandman, I'm so alone
Finalmente el día que se avecinaba desde hace tantos años atrás, llegó para romperme el alma y el corazón en miles e infinitos pedazos.
¿Cómo es que todo lo que logré se derrumbó se un mísero segundo a otro?
¿Cómo es que no hice nada para detenerlo?
Cuando había tiempo… cuando había tiempo para mí y no lo supe aprovechar.
Ahogándome de pena me percaté de mi triste y vana miseria, la que me había consumido desde siempre en cuadros depresivos, la que me llenaba de dolor en cuanto veía que no podía hacer nada, el único e irreparable motivo de debilidad que trastornaba mi felicidad.
Me había quedado sola.
¿Cómo es que todo lo que logré se derrumbó se un mísero segundo a otro?
¿Cómo es que no hice nada para detenerlo?
Cuando había tiempo… cuando había tiempo para mí y no lo supe aprovechar.
Ahogándome de pena me percaté de mi triste y vana miseria, la que me había consumido desde siempre en cuadros depresivos, la que me llenaba de dolor en cuanto veía que no podía hacer nada, el único e irreparable motivo de debilidad que trastornaba mi felicidad.
Me había quedado sola.
jueves, 26 de enero de 2012
Primer demonio
No me lo permite la pantalla, no me lo permite la vida, no me lo permite la jodida cobardía... ¡Tantas personas rotas y vidas que se tornan oscuras y sombrías! Tan limitada que soy, tan pequeña e insignificante al mismo tiempo, que apenas puedo afirmar las vigas de lo que podría ser un palacio... Tantos a quienes curar...
¡Y no puedo hacer nada! ¡No puedo ayudar! ¡Mis malditas limitaciones no me dejan correr y abrazarlos, decirles que todo estará bien y protegerlos de la mentira, del dolor y la ira!
No se me permite cuidar, no se me permite consolarlos...
Alguien llora y yo no estoy ahí...
No puedo ayudar...
¡Y no puedo hacer nada! ¡No puedo ayudar! ¡Mis malditas limitaciones no me dejan correr y abrazarlos, decirles que todo estará bien y protegerlos de la mentira, del dolor y la ira!
No se me permite cuidar, no se me permite consolarlos...
Alguien llora y yo no estoy ahí...
No puedo ayudar...
domingo, 22 de enero de 2012
Para un día como hoy
Es de esas tardes llenas de melancolía y espera de una tormenta que no parece empezar; de esas tardes que se hacen remotas y largas como sólo se puede esperar de un domingo cuando las nubes oscurecen de forma grata un día perdido; de esas tardes que parecen prometer una nueva historia en un libro frente al calor del fuego que se extraña del invierno. Es de esas únicas tardes en que si el tiempo lo ameritara, saldría con una única bufanda para protegerme del frío y con mi ilusión por la lluvia para cuidarme de los truenos que puedan caer sobre mis pensamientos. Mis planes estarían completamente listos, a no ser de que no tendré con quién salir… No, me equivoco. El viento entrelazaría su mano con la mía y juntos caminaríamos por horas bajo los árboles que permanecen verdes, sin adelantarse a su estación. Me susurraría al oído mentiras de otros tiempos, recuerdos que ocultó y no le dijo a nadie, y confiaría en mi como si fuese parte suya y yo lo haría en parte mío. Es de esas tardes en que si hubiese una tormenta, sería la persona más feliz del mundo, sonriéndole a la lluvia que ocultó mis lágrimas.
miércoles, 11 de enero de 2012
Sea sincero para usted mismo
Permítame, antes que todo, señalarle que yo soy un hombre muy franco y sincero con lo que digo. Algunos me tildarán de blando, sí, pero váyase con mucho cuidado con lo que respecta al trabajo, me trae y quiere que le presente a los lectores, porque en este negocio entienda que el dinero no es lo más importante, sino los clientes que lo traen. Claro, sin clientes, no hay ganancias, así de fácil. Usted siendo un novato probablemente no entienda esto hasta que se muera de hambre bajo algún puente y tenga que suplicar a las viudas perfumadas por benevolencia. Según lo que estoy viendo en estas hojas amarillentas, no le veo eso como un futuro muy lejano, y no tomé ningún curso de adivinación por si eso es lo que quiere preguntar. Una vez le recomendé a uno de esos cuentistas fraudulentos que si me iba a traer bazofia, por último que fuese de esa bazofia que vende, con príncipes romanticones y tal vez le debería decir a usted lo mismo. Por favor, no ponga esa cara de niñita que vende fósforos en la calle; posiblemente me produzca urticaria y agradezca que se lo diga suavecito. No había leído peor composición desde que el vago de mi hijo volvió de primaria con un cómic entre las manos. Sí, sí, sé que un cómic ni siquiera tiene la mayor parte de la historia escrita, pero era para ejemplificar lo malo que es esto. ¿Poeta dice ser? ¿Es que a esos alguien los lee? Le aseguro que lo suyo no lo leyó ni su madre. Y considere que estoy usando el mayor tacto posible para tratar de no romper esa autoestima miserable que usted parece tener, pero con esa cara creo que usted es más sensible de lo que yo pensaba. A la gente de hoy ya no la hacen como antes. Si alguna vez piensa en volver por este lugar, recuerde lo que le dije: traiga basura de la buena y de la que venda. Si trae algo similar, puede irlo dejando en el tarro de los desechos antes de pedirme empleo para traerme el café, porque si lo deja no lo leo, y si lo he visto no me acuerdo. Sea tan amable de cerrar la puerta al salir, y suerte joven, seguro que con otra cosa te va bien, como dicen por ahí, a nadie le falta Dios.
domingo, 8 de enero de 2012
Dedicatorias a la puerta
Fueron mucho más que minutos los que pasé esperando ver tu rostro asomándose por la luz de la cerradura. Fueron muchas más que horas las que pensé qué decirte cuando abrieras y el dolor transcurriera de tu mirada a mi corazón.
Sabía - muy en el fondo y casi confiaba en equivocarme - que ya no me recordabas. Todo lo que yo representaba, más que un algo nuevo, se albergaba en el vacío del olvido y el desconsuelo de un falso perdón que nunca creíste concederme.
Fueron muchos más que días los que estuve recitando dedicatorias a tu puerta, bajo el amparo de una pobre luz que me avisaba si la noche aún continuaba o las luciérnagas ya me habían abandonado.
Finalmente, sólo deslicé un papel sin firma ni nombre. Si no querías recordarme, al menos me debías un favor.
No es necesario recordarme que para ti estoy muerta. Gracias.
Sabía - muy en el fondo y casi confiaba en equivocarme - que ya no me recordabas. Todo lo que yo representaba, más que un algo nuevo, se albergaba en el vacío del olvido y el desconsuelo de un falso perdón que nunca creíste concederme.
Fueron muchos más que días los que estuve recitando dedicatorias a tu puerta, bajo el amparo de una pobre luz que me avisaba si la noche aún continuaba o las luciérnagas ya me habían abandonado.
Finalmente, sólo deslicé un papel sin firma ni nombre. Si no querías recordarme, al menos me debías un favor.
No es necesario recordarme que para ti estoy muerta. Gracias.
sábado, 7 de enero de 2012
Cállate y no respondas que tú me quieres más
He escrito para muchas personas que no me querían, y para ti, que dijiste quererme, nunca dediqué una tarde de mi tiempo a dibujar un corazón con palabras y regalártelo en envuelto en forma de versos. No sé que tan tarde es para recordarte y pensar en todo lo que debí haberte dicho, o tal vez lo que debería decirte ahora. Sé que no lo vas leer, que no es tu intención escucharme y que olvidar está en el primer lugar de tu lista, con la mitad de mi nombre en tus pensamientos. Te me hiciste tan lejano, tan inalcanzable, que comienzo a creer que poco a poco me obsesioné con tu recuerdo y un montón de estupideces cayeron por el camino a seguirte...
¿Recuerdas que imaginabas el momento de encontrarnos? Yo ahora me imagino el momento en el que tú estás y me perdonas, me dices que ya pasó, que la culpa fue de ambos y en lugar de culpables sólo eramos dos víctimas desgraciadas del orgullo y las malas interpretaciones.
Y quizá, sólo si quizá piensas lo mismo que yo, te ruego por ambos que calles y no digas nada.
¿Recuerdas que imaginabas el momento de encontrarnos? Yo ahora me imagino el momento en el que tú estás y me perdonas, me dices que ya pasó, que la culpa fue de ambos y en lugar de culpables sólo eramos dos víctimas desgraciadas del orgullo y las malas interpretaciones.
Y quizá, sólo si quizá piensas lo mismo que yo, te ruego por ambos que calles y no digas nada.
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