martes, 8 de enero de 2013

Albedrío

   Su vestido largo arrastraba con cada movimiento que hacía, sus pies ligeros y blancos le daban una gracia delicada y elegante que pocas tenían; todo esto acompañado por él.
   Alto, rubio, de expresión indefinible, se debatían en una competencia de miradas, la de ella de un sabroso marrón, la de él,  el curioso tono de la miel derretida.
   El baile era intenso, ninguno apartaba la vista buscando la soberanía.
   Pero ella tenía una técnica, su boca…
   De un rojo oscuro, cual vino,  llamó la atención de su acompañante que la miró con deleitable deseo. Se acercó.
   Dando un paso hacia atrás, ella arqueó su espalda evitando los labios de su cazador, sonrió con sorna. El solo se limitó a entrecerrar los ojos.
   La venganza venía, la giró para pegar su pecho a la espalda de ella, sopló sobre su cuello. El estremecimiento de ella fue suficiente para él.
   A lo lejos, desde el bosque, se oye el arrastrar del vestido negro como el ébano y la noche.
   La luna menguante coló su luz por el ventanal, ignorando lo que acontecería, de haberlo sabido, jamás hubiese mostrado su velo plateado.
   Él, dejándose llevar por la pasión, le quitó el vestido, ella con lentitud hizo desaparecer la chaqueta y le abrió la camisa, y con un beso cargado de ira, el cuchillo atravesó el pecho masculino manchando la nívea camisa. La mujer lloró de la amargura que vendría, pero su alma estaba calma.

   Podría por fin disfrutar de su albedrío.  

3 comentarios:

  1. Oh, wow.
    Me quedé sin palabras, sinceramente jajaja
    Me encantó

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  2. Pienso que tienes una técinca muy estilizada, tu forma de narrar tácitamente todos esos eventos son inquietantes e incitan a seguir leyendo hasta el final. Ese pequeño fragmento, que podría ser el final de una gran tragedia propia de los vericuetos recónditos shakespereanos, tiene muy buenas intenciones líricas, casi podría leerlo en verso.

    Pero por otro lado opino que las palabras que se ven hermosas no siempre ayudan al texto, porque si a veces se escribe con una intención, hay que pensar siempre como lo entendería el lector, sobre todo cuando se escribe para publicar. Personalmente, a veces doy uno que otro traspié, pero aún así sigue siendo una lectura agradable. Lo único que podría recomendarte es invitarte a que depures un poco más tu texto y enhebrarlo dándole más coherencia, acogiéndote siempre en tu estilo.

    Es un gran fragmento, y me dejas con ganas de más. Gracias por compartirlo.

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