El espejo me contó una vez, cómo fue que nacieron mis ojeras. Remontó hace algunos años atrás, cuando aún mi piel lucía un rosado sano, libre de cualquier pena, y cuando ignoraba por completo lo que ennegrecía las nubes en invierno. Siendo sutil conmigo, omitió algunos de los detalles que mi mente recordaba con claridad para no hacerme sentir culpable, lo cual aún le agradezco desde el fondo de mi corazón.
Eras joven, muy joven, para la edad que yo poseo- me señaló-. Una edad ni muy destacable, ni muy obviada, ni muy feliz, ni muy triste. En ese entonces apenas me saludabas, apenas te interesaba lo que yo presentaba para ti y con suerte, muchísima suerte, te acordabas de mi presencia al pasar descuidadamente el peine por tu cabello. Un día te reflejé como tus mejillas, que nunca se ruborizaban, ahora estaban rojas, cubiertas de lágrimas de angustia; y tus ojos… ninguna expresión que en todos mis años había visto. Desde ese momento nos hicimos más cercanos, aunque por el contrario de mis pensamientos, tú parecías odiarme. Aunque tal vez, era odiarte a ti misma… cada vez que te parabas en frente, tus manos se movían de un lado a otro nerviosamente y negabas. “No, no estoy conforme. ¿Ésta soy yo? ¿Mis pensamientos tanto se han distorsionado?” Te equivocabas. Cada vez estabas mejor… pero yo nunca supe qué ocurría en tu mente, sólo con mis ojos ciegos, podía ver tu imagen. Hasta ahora, no me había percatado de los cuadernos que portabas camino a tu habitación, los libros con portadas oscuras y las horas que pasabas en una pantalla de colores. Poco a poco, te fuiste evaporando cada vez más, y un cascarón vacío parecía estar en lugar de la niña a la que conocí. Aún más descuidada, aún más triste… manchas moradas comenzaron a rodear tus ojos.”No es real. La cosas no suceden así, la inutilidad te perturba”, murmuraste varias veces, mientras las horas pasaban. Horas de días, de semanas, horas de años completos. Incluso, entre tanto hablar contigo misma a mi lado, dejaste de dormir y las manchas aún se expandieron más…
Creo que perduraron el tiempo. Sin embargo, un poco de color le hacía falta a mi rostro.
Me encanta♥
ResponderEliminar