domingo, 6 de junio de 2010

Mente Libre { Novela Corta }

La siguiente historia es ficticia, y se reserva sus derechos de autor. Fue escrita antes de la lectura de el libro de Carlos Cauhtémoc "Juventud En Éxtasis" :3.


-Perdón mamá, perdón... perdóname por favor… perdóname –le suplicaba mientras sus brazos apretaban el cuerpo de esa mujer que lloraba sobre su cabeza- perdóname, yo nunca quise dañarte--Tranquila hija, tranquila… lo que pasó, ya pasó. Ahora nada de eso importa, solo importamos tú y yo en este mundo. Tranquila… -lo había planeado durante todo el camino en el bus.


Capitulo II-. Empezar de nuevo
I-
-¿Por qué llegas a estas hora de la noche? ¡Ya hablamos sobre esto!, vete de mi casa ahora mismo!... entiéndelo!! Vete! Estás borracho! –Asustada, lo agarró de la chaqueta y trató de acercarlo hasta la puerta, su aliento apestaba más que nunca, estaba vez estaba más borracho de lo común-
-A ver Negra, qué te pasa! –le gritó, zafándose bruscamente de la mujer- esta es mi casa!
-No Rolando, esta no es más tu casa! Desde que atentaste contra nosotras, contra tu propia hija, ya no lo es más! … sabes que no puedes volver! Vete! Vete!
-A ver, acércate un poquito más –le dijo, insinuándose a la mujer- por qué no descansamos un poquito y hablamos esto con mas calma, tengo unas botellitas en la mochila -trató de besarla, pero ella, instintivamente, le dio una cachetada.- No negra!, esto no te lo paso!
Tomó a la mujer de un brazo, y la lanzó contra el suelo.
En el segundo piso, Adriana descansaba en su cama, abstraída de todo el bullicio y desorden que estaba sucediendo en el primer piso de su casa. Sus sueños se llenaban de fantasías, sin imaginar que lo que vendría después, sería uno de los traumas que la marcarían en su vida, una de las cosas por las que nunca se podría perdonar, sin ser su culpa
Empezó a pisotearla, a golpearla. Sacó la botella que traía en su mochila e intentó reventársela en la cabeza, pero ella viendo lo que sucedería giro rápidamente hacia un lado. Trató de quitarle la botella, pero Rolando era mucho más fuerte que ella, este rompió la botella contra la pared, el liquido escurrió por toda la muralla, el sonido fue suficiente para despertar a la pequeña niña de trece años, quien asustada, se asomó por las escaleras al ver que sucedía. Cuando llegó al barandal, el hombre la vio. Asustada Miranda, temiendo por la seguridad de su hija corrió tras el hombre.
-Mamá! Mamá!! Despierta, ya es sábado -escuchó la suave voz de su hija- Te traje el desayuno.
-Ah? Qué... qué hora es?
-Muy tarde, come
Fue lo último que dijo su hija antes de desaparecer por las escaleras.
Cuando ya estuvo en pie, empezó a inspeccionar la casa. Estaba muy bonita, y tenía mucha curiosidad: remodelación de la casa en la parte externa y adornos muy elegantes en el interior. Qué estaba pasando? Quién podía sustentar todo eso?
-Adriana, hija... dónde estás?
-Acá! – se escuchó una voz en el jardín delantero, Adriana regaba las flores con la calma de una ama de casa, que cumple su rutina diaria
-Hija, tengo mucha curiosidad, qué has estado haciendo estos últimos tres años? Te he extrañado muchísimo, no sabes cuánto, tengo mucha pena además por haberte abandonado. Quisiera recompensarte todo el tiempo que hemos perdido como familia, solas las dos
-Bueno… sí, sobre eso, ya no seremos más las dos… aquí… -dijo, sin tomarle mayor importancia a las demás palabras de su madre.
Miranda la quedó viendo un buen rato, sin decir nada --Disculpa, explícate bien- dijo al fin, con voz grave y tono asustado
- Tú me abandonaste! Qué más podía hacer? No me iba a quedar sola por el resto de la eternidad… tenia un vacío muy grande, y… Sebastián... Nos conocíamos desde antes de lo ocurrido aquí, descubrimos que ambos éramos el uno para el otro, él se encargó de limpiar mi pasado, mientras tú estabas en la cárcel pudriéndote como una rata
Adriana mencionaba esas palabras, con la misma calma que regaba las plantas, parecía no tomarle importancia a lo que podría estar pensando su madre en ese momento.
- A ver, mírame a los ojos cuando me hables, lo que estás diciendo es que, ahora vives con un hombre? En mi casa? Sin pedirme autorización? Ni siquiera me visitaste en la cárcel durante los años que estuve!, y dices que yo te abandone. (qué clase de familia estoy construyendo –pensó )
-Mamá… perdóname, he cometido muchos errores en mi vida, pero no creo que este haya sido un error, Sebastián es un buen hombre, cuando llegue lo sabrás, acéptalo mamá, ya no puedes hacer nada.
Miranda, quedó en estado de shock. No podía creer lo que estaba escuchando, Adriana, de 21 años, vivía ya con un hombre, en su casa, del cual no sabía nada. Cómo pudo pasar esto? A pesar de toda la culpa que sentía, por haberla abandonado y dejarla sin más nada que una casa, y dinero para un año de mercadería, no era posible que su hija haya sido tan irresponsable, no ella, no Adriana, una chica con excelentes notas, excelente persona… esto no podía estar pasando. -Qué hice, qué hice -se preguntaba en una amargura tan grande, que sus ojos lo reflejaban todo, pero Adriana nunca la miró directo a estos, nunca lo notó-
-cuánto llevan juntos? Cuántos años tiene?
- Bueno, llevamos un año juntos. Tú entraste a esa pocilga y yo me uní con él a las semanas siguientes de haber salido del internado. Ya llevábamos algo desde antes, pero no era nada serio. Y esa unión nos llevó a vivir juntos -Adriana seguía regando las plantas. Su madre enfurecida, tomó la regadera y la lanzó lejos impidiendo a Adriana que terminara de hablar –
-Cuántos años tiene?
- Bueno, tú sabes que el amor no es perfecto y que…
-Cuántos años tiene, Adriana!
-trei.. treinta años… –mentía, sabia perfectamente que Sebastián, el próximo mes cumpliría treinta y cinco, y que había terminado el instituto hace unos años atrás-.
Miranda, desesperada, lo único que supo hacer, fue entrar en la casa, coger dinero de una mesa que estaba en la entrada y salió de la casa. Adriana llorando, le preguntó a donde iba, por qué escapaba? … que lo que pasaba entre ella y su novio era totalmente normal que no había nada de malo, pero Miranda hizo como si no hubiera escuchada nada, tomó el primer micro bus que pasó y se fue de ese lugar.













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