Cuando buscas lo que quieres encontrar, nunca te detienes a pensar. Es hora de sumar, quieres saber qué quieres lograr, quieres tener y alcanzar la tierra, vuela… vuela, no te detengas, no me mires a mi para ver si hago algo, sólo hazlo. Deseo estar atenta cuando la perfección se vuelva imperfección, deseo que cuando ese momento llegue todos seamos buenos. Deseo tener a tantas personas conmigo en este momento, sólo deseo.
Esto se mueve de un lado para otro, es como una marejada y tú estás en una roca. Que rico es el sentir del mar que está a tu alrededor y tú sólo lo observas, él se mueve, está dentro de tu cabeza, aquel sonido vuelve y se va, el sonido de el agua chocando contra las rocas. No te tientes a lanzarte en estos momentos, sabes que morirías. Pero no lo puedes evitar, el mar te llama, dice que le perteneces, que tu alma debe estar en el agua, con los peces, con las rocas submarinas que nadie sabe que existen, con los hermosos socavones que puedes encontrar en el fondo del abismo. No te lances, sabes que no puedes, no lo hagas por favor.
Es raro sentarse a pensar, y pensar profundamente todo lo que puedes hacer y no haces, o todo lo que puedes decir y no dices. Es raro viajar en una micro por una hora y media, para ir de un lado a otro sólo por estar en la micro, sola, sentada y olvidada. Estás en tu casa, y sólo porque sientes una llamada de tu corazón te vas, y tomas la primera micro que encuentres en el camino y te pones tus audífonos. Aquí es cuando piensas, pero no lo haces. Estás feliz de estar ahí, sola, con todo un mundo que no conoces, todos te miran raro, es normal. Llegas hasta el centro cultural de la juventud, una universidad. Cruzas a la calle de al frente y tomas la micro de regreso, pero primero compras algo para comer. Te vas de regreso, por otro camino. Estás feliz. Es hora de bajarte y tu serenidad tiene un punto alto ya de alcance, pero cuando estás en tu casa, el vacio vuelve a aparecer, la serenidad se va. Haces muchas declaraciones ese día, pides disculpas, hablas con éste, hablas con ésta otra persona. Confiesas muchas cosas para sacar el vacio. Pero no, este sigue ahí. Por qué no te vas? Qué hice y que tengo que hacer para que te vayas?
Recuerdo un sueño que tuve hace mucho tiempo. Había mucha gente, tenían cuchillos y estaban en medio de la calle. Algunos libraban una riña en la calle, otros tomaban y fumaban en el mismo lugar. Yo de repente empiezo a correr por los techos, toda la gente me empieza a seguir para matarme. Huyo, tengo miedo. Bajo de las murallas y llego hasta un auto, el auto me lleva, y no recuerdo que fue lo que pasó luego. También he soñado con otras personas que quieren asesinar a mis amigas o con personas que están en un mundo ficticio tipo video juego. Todas tratan de asesinarnos. Es raro y asusta.
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