Como ayer,
cuando vi caer las hojas
pensé que el mundo
caería pedazo a pedazo.
Las palabras quemaron,
y recordé el invierno,
recordé como el frio,
quema las flores.
Incredulidad,
sin saber con certeza
que traías para mi,
que traias para mi mundo.
Y cada pequeño corte
se sentía cada vez mas profundo
cada vez una herida mas grande,
una que no podía sanar.
¿Quién encontró mis muletas?
Gracias, a pesar de todo,
gracias por ayudarme,
seas quién seas.
Juré nunca más volver,
nunca más creer,
nunca más sentir,
y nunca más volar.
Pero me di cuenta,
cuan equivocada estaba,
por que mis palabras,
se las volvió a llevar el viento.
Sonríe,
que la vida es bella,
si la ilumina la estrella,
de tu corazón.
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