Presupone, corazón
que no eres tú quién,
ni el por qué,
ni la razón.
Presupone
- o adivina-
amor mío
que expiramos ayer.
El tiempo nos fue lento
tan lento
- el reloj no alcanzó a cortarlo
tú debiste matarlo -
que se hizo simultáneo
y no sé por qué
yo no distingo y tú sí
es injusto...
yo no percibo así los términos
mientras me dan celos de la muerte...
Y mata,
porque si no estamos,
si no estaremos,
no afecta a nuestras almas.
Y mata,
porque si no lo haces tú
lo haré yo.
Créeme, corazón.
Las cartas para mí fueron tardías
y mientras vea el ocaso al revés,
créeme, por favor
que seré capaz,
si no vuelves,
si no vuelves.
PD: encontré esto pedido entremedio de unos cajones y al leerlo, me decidí por compartirlo, aunque aclaro que no es actual :)
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