De pronto va avanzando, aplastando con su color gris insípido, como un Jabberwocky atravesado en la garganta, y oh, sí, yo sé que ahí está. Inevitable quitarlo, qué se le va hacer después de tantas veces que te hacen callar, que no les importa cómo te expreses mientras no hables en voz alta, en ruidos espantosos que despiertan al niño que duerme en TV y a los vecinos, los dichosos vecinos que siempre lo escuchan todo...
Separación de tiempo y aún nada que hacer. Alicia intentando luchar, pero sigue ahí y oh, yo lo siento.
Pesado, tan pesado; no deja avanzar pero sí permite, aunque por conmiseración, arrastrarse lentamente, como intentando incorporarse para llevarse mejor, como una relación simbiótica amigable, como mentiras, gris, más mentiras, más gris, obcecación y terquedad hereditarias (mera concepción personal, simple-mente estúpida de iniquidad consagrada que deambula por Wonderland después de varias guerras mundiales). Sigue avanzando, estando ahí, y no, no está, es.
No hay comentarios:
Publicar un comentario