jueves, 28 de abril de 2011

Quemar una planta alivia la rabia

Sinceramente nunca esperé que creciera.
Era la más grande, sin embargo, se veía pálida y vieja, triste y vacía. Cuando la puse en el agua flotó, comprobando que no serviría, pero confié en que algo ocurriría. Busqué la mejor tierra, la mejor maceta, la mejor forma de que algo entre nosotros creciera aunque fuese solo amistad, porque la planté por ti. Pasaron los días, creció en base a el amor que yo creía sentir por ti. Por amor y desilusión, por desilusión y enojo, por enojo y por odio.
Pero cada vez que se asomaba una hojita en el tallo que cada día aumentaba un centímetro, no podía evitar admirarme de que bien había resultado todo, hasta hoy...


Tengo la firme convicción de que si tomo esa maldita planta que está en mi ventana con crecimiento estancado por tu culpa, le corto sus hermosas y pequeñas hojitas en pequeñas partes, les quemo lentamente sus bordes y finalmente las arranco, se me quitará ese odio inmenso que hoy me provocaste.

Girasol de mierda.

2 comentarios:

  1. No! D: no se te ocurra quemarlo! pobre girasol :c el realmente no tiene la culpa! y ya te he dicho XD eliminalo y quedate con el otro, a ver si juntos pueden plantar otro arbol

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