Me faltan horas, días, atentados de gracia divina, para entender con qué propósito existen los disgustos, los desencuentros, los silencios incómodos. Tal vez nací con poca inteligencia emocional y el tacto no es lo mío...
Aunque sé, que ante todo pronóstico, actuar con sabiduría es lo correcto.
Pero, ¿y si ya no soy sabia?
martes, 28 de febrero de 2017
lunes, 20 de febrero de 2017
Cuídate
Para bien o para mal
las palabras se esconden
y no hay nada que se escape
solo quedan ahí, temblando:
entre noches y sueños
entre abrazos tiernos
entre colisiones de ira.
¿Y quién recoge a la razón?
¿qué verdad implícita se pierde?
momentos de paz
excusas aleatorias
el deseo de escuchar esa voz.
El sentimiento de culpa: vago
las ganas de seguir latiendo: minimalistas
la despedida, tardía y severa:
Cuídate y descuida
aquello que estuvo y no fue
quizás el presente, infame
quizás el corazón, ya inerte.
Sólo es ubicarse, lisa y llanamente, entre el costado del corazón y por encima del decoro, entre los latidos que resuenan e interrumpen todo avance del silencio. Es emoción, tal vez, lo que podría significar y transformarse en un avivamiento del ímpetu y una canción melodiosa al comenzar los días. Quizá se acerca a la felicidad, pero la posibilidad más fría y racional, es que el efecto es sólo fisiológico y no se asemeja a ningún regalo divino. Mejor, mejor verlo así.