La ansiedad es de otra vida,
lentísima, recuérdalo
que enredaba noches y arremolinaba multitudes
y caía húmeda en la tierra.
Continúa ahondando todavía
en la perfección,
sumérgete temeraria y racional,
cada vez que una intención arbitraria,
aseche la templanza.
Flamea, entrega súbita
ondea como las vísperas,
sumérgete profunda y voraz
no dejes de sentir el miedo,
y es más,
sé valiente.
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