A
la mujer que de día le duele la cabeza y de noche le duele suspirar, le recomiendo que
de día respire tres veces una infusión de agua con azúcar y no haga como la
mujer que de día está feliz, pero de noche padece de insomnio por la culpa, que
arruina el agua con azúcar agregándole hierbas tranquilizantes que quitan absolutamente la presencia del sueño. Ese tipo de mujeres, no
tienen ni la menor idea de cómo tal error afectara al ecosistema venusiano. Si
después de suspirar, tiende a ahogarse, el caso es diferente. No se preocupe
del ardor de los ojos ni del enrojecimiento de las mejillas. Es más, olvídese
completamente de aquello; solo preste atención a si sus preocupaciones son
realmente para preocuparse y si ya
estando pendiente tendría que darle importancia a otro asunto más. Después
de la reflexión interna salga a la ventana más próxima y tome todo el aire que
pueda para que los suspiros se agoten. Si hace frío abríguese antes de salir;
si hace calor desabríguese. Llénese los pulmones y luego libere cantando lo
primero que se le venga a la mente, no pierda el tiempo pensando en si alguien la escucha, porque en ese
momento el bienestar propio le será más conveniente.
Prepare
una infusión de agua con azúcar y recupere la energía.
Si el ardor de los ojos no la dejó continuar, y mucho menos el enrojecimiento
de las mejillas, puede proceder de la forma siguiente: apague todo lo que pueda
emitir un ruido y parándose derecha, inhale y exhale calmadamente. Concéntrese y déjese llevar; abrace al gato más cercano.
Advertencia: reemplace el azúcar por estevia si sus niveles de glucosa son altos.
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