martes, 17 de septiembre de 2013
Entonces, desperté
Hoy apareciste. Dejaste medio fósforo encendido en un lugar que no podía llenarse de humo, sabiendo que yo tarde o temprano lo encontraría, y luego te fuiste. No alcancé a verte, pero sentí la presión de tu mirada cuando salí a contarle al mundo de mi hallazgo, por más vano que fuera. Te seguí o me seguiste después, la presión seguía constante pero lejos de cualquier intervención y no sé por qué no te encontré. Me habías dejado una huella: estabas todavía; no alcancé a verte...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario