martes, 20 de agosto de 2013

Livin' is easy

Pero no sé (no creo que alguien sepa) hasta dónde.
En mi templanza encontré turbios gritos de alegría y desaciertos. Como quien no quiere la cosa, miré un día y voilá, ya no estaban. Entre ambos ojos tenía un lunar.
Nace de mí, encierra salidas y sumerge y ata vanidades en forma de sutura que aprieta mis muñecas cada y cada segundo (mes a mes, día por medio, cada cuarto de hora) un poquito y elocuente más. No se sabe tampoco hasta qué punto de locura se encuentran más verdades que mezcolanzas y del día para la noche o al revés o viceversa se desaparece de tanto vacío y circunstancias decorosas (y en ellas procuro de todo corazón mantenerme latente dejando lo vicios y las negaciones).
No sé tampoco si es cosa mía o cada escándalo parece propio y se siente como protagónico en los nudos de la garganta-alma-percepción; si cada vez que escucho un sonido lo hice yo porque cantaba o el eco de mi mente se encuentra reflejado en mis palabras como no suele ocurrir los miércoles (aunque mucho menos los lunes, martes, viernes, sábados y por pura fatiga mental los domingos).
De boca en boca corren circulares y a la mía no llega ningún take it easy, porque no acepto ni aceptaré favores de cada extraño recurrente.
En notas de saber encuentro que me vaya y que además
Sí basta.
Sí, basta.
No sé si un día de estos (no creo que alguien sepa) pueda lograr que la inverosimilitud se escape tres veces y se enamore de mi nombre.

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