martes, 27 de agosto de 2013

De olvido fácil

Si hay algo que no me gusta de los días fríos, es su imposibilidad de crear ideas felices, a pesar de estarlo.
Intento imaginar mi mano bajo el sol, más blanca y más limpia, atrapando una motita de polvo o una gota de agua, y ver el mundo a través de mis  ojos, pestañas, lentes, la gota y darme cuenta aunque ya todos los hayan hecho antes que yo, que el tiempo pasa rápido y distante, que algunas sensaciones se recuerdan y otras se olvidan tan fácil...


¿Sabes qué más?
No me gusta ese olor a "pajaritos mojados" cuando llueve. Es como olor a naranja húmeda y cartón remojado.


PD: Los pajaritos mojados dan para más, mucho más... pero hoy es un día frío y así no se puede trabajar.



martes, 20 de agosto de 2013

Livin' is easy

Pero no sé (no creo que alguien sepa) hasta dónde.
En mi templanza encontré turbios gritos de alegría y desaciertos. Como quien no quiere la cosa, miré un día y voilá, ya no estaban. Entre ambos ojos tenía un lunar.
Nace de mí, encierra salidas y sumerge y ata vanidades en forma de sutura que aprieta mis muñecas cada y cada segundo (mes a mes, día por medio, cada cuarto de hora) un poquito y elocuente más. No se sabe tampoco hasta qué punto de locura se encuentran más verdades que mezcolanzas y del día para la noche o al revés o viceversa se desaparece de tanto vacío y circunstancias decorosas (y en ellas procuro de todo corazón mantenerme latente dejando lo vicios y las negaciones).
No sé tampoco si es cosa mía o cada escándalo parece propio y se siente como protagónico en los nudos de la garganta-alma-percepción; si cada vez que escucho un sonido lo hice yo porque cantaba o el eco de mi mente se encuentra reflejado en mis palabras como no suele ocurrir los miércoles (aunque mucho menos los lunes, martes, viernes, sábados y por pura fatiga mental los domingos).
De boca en boca corren circulares y a la mía no llega ningún take it easy, porque no acepto ni aceptaré favores de cada extraño recurrente.
En notas de saber encuentro que me vaya y que además
Sí basta.
Sí, basta.
No sé si un día de estos (no creo que alguien sepa) pueda lograr que la inverosimilitud se escape tres veces y se enamore de mi nombre.

lunes, 19 de agosto de 2013

Turn off

Como flor inhóspita busco amapolas para dormir en las noches tranquilamente. Sigo su huella por valles y frías montañas, he cruzado mares y escalado tormentas, únicamente con el propósito de encontrar la paz que su aroma me otorga como ninguna otra cosa en el mundo. A pesar de que logran esconderse de mí, la forma es que me llaman permanece en mi cabeza hasta que por uno u otro motivo me encuentro fuera de la rutina y por calles desconocidas en el momento en que estoy consciente de qué soy y qué hago, y no logro abordar tal sensación porque no pertenece a este mundo. Al menos, no al terrenal. Lo del sueño es algo que viene del alma; las pasiones, los encuentros, todo aquello que se junta y va recordándose en imágenes vivas y un tanto mágicas, retorna con el fin de conocer cómo lo vemos sin prejuicios y qué es lo que pensamos realmente. Sea de este modo por cómo se exageran las situaciones, como van hiperbolizándose y mezclándose entre metáforas, la forma con la cual van sinestesiándose y volviéndose momentos indescriptibles… Y es por eso que necesito las amapolas; hace días que no puedo dormir.

(Cierro los ojos y veo ese negro infinito, cuento ovejas y no quieren cruzar la valla, la lucecita que recorre por aquí y recorre por allá se me apaga).

domingo, 18 de agosto de 2013

Se arremolina de inquietud

Entre tanta pérdida, vida valiente y que se escurre, la razón no es elogio, no es sensación, no es claustrofobia, no es ni yo ni nada más; entre tanta pérdida no existe y se va perdiendo con las luchas, con las afrentas, con la vida cobarde y que se queda, con las muestras de miedo y de permanencia, con la duda, con el amargo sabor del tiempo lento, entre tanta pérdida es un corazón enfermo el único que permanece latiendo, aunque sus arterias estén bloqueadas y no pueda suspirar, siendo él, la pérdida de tiempo más grande y más profunda que existe.
Entre tanta inseguridad, tantos volver atrás y tantos aprendizajes erróneos, dónde se esconde la compresión y el sentido de la audición, los nervios que encierran las consecuencias y secuencias de historias con finales abiertos, la curiosidad atada y las falanges que poco a poco rodean otras; entre tanta inseguridad donde está el soporte y el coraje suficiente o el  coraje tardío o el coraje venidero, entre tanto todo y tanto nada no sé qué ubicación toman mis preguntas...
Abajo y de vez en cuando, entre tanta pérdida, miro lentamente y los ojos se me adormilan, se me adormila la voz y dejo de ver siempre que, en una de esas, haya ocurrido algo bueno (y por pura desidia, yo me lo haya perdido).

miércoles, 7 de agosto de 2013

Lo propio

Ten fe,
de que un día cualquiera,
buscándote a tientas
encontraré, sin ir más lejos,
todo aquello que me quitaste
y no dejaré que te despidas.

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