¿Por
qué no me gritas “bésame, sin pudor”?
así reemplazamos el azúcar
mezclamos lo amargo con amor,
nos salimos un poco del menú
para curar mi enfermedad,
¿me haces sentir cósmica, como ayer?
si lo único importante aquí eres tú
no necesitamos más de eternidad,
¿es que acaso hay algo que debamos temer?
las flores son un nuevo tabú,
que ni tú ni yo vamos a perder,
y la violencia así forma parte del grisú
que es nuestro extraño querer.
Grítamelo directamente al vestido,
habría de resbalarse de curiosidad
y de ansias de haber huido,
buscaría en tus manos el sudor frío,
y el roce cándido que encienda mis mejillas,
ese toque lleno de veracidad
y fe ciega del confío…
Con los brazos abiertos a caer,
me quedaría esperando ver
cómo tu sonrisa brilla,
si tus ojos también lo hacen…
Para que termines, finalmente
devolviéndome a pedazos la inocencia
y yo siga pensando qué demente
si con trozos no se tapa la imprudencia…
palpitante
ResponderEliminar