jueves, 27 de diciembre de 2012
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Grítame de errores
¿Por
qué no me gritas “bésame, sin pudor”?
así reemplazamos el azúcar
mezclamos lo amargo con amor,
nos salimos un poco del menú
para curar mi enfermedad,
¿me haces sentir cósmica, como ayer?
si lo único importante aquí eres tú
no necesitamos más de eternidad,
¿es que acaso hay algo que debamos temer?
las flores son un nuevo tabú,
que ni tú ni yo vamos a perder,
y la violencia así forma parte del grisú
que es nuestro extraño querer.
Grítamelo directamente al vestido,
habría de resbalarse de curiosidad
y de ansias de haber huido,
buscaría en tus manos el sudor frío,
y el roce cándido que encienda mis mejillas,
ese toque lleno de veracidad
y fe ciega del confío…
Con los brazos abiertos a caer,
me quedaría esperando ver
cómo tu sonrisa brilla,
si tus ojos también lo hacen…
Para que termines, finalmente
devolviéndome a pedazos la inocencia
y yo siga pensando qué demente
si con trozos no se tapa la imprudencia…
así reemplazamos el azúcar
mezclamos lo amargo con amor,
nos salimos un poco del menú
para curar mi enfermedad,
¿me haces sentir cósmica, como ayer?
si lo único importante aquí eres tú
no necesitamos más de eternidad,
¿es que acaso hay algo que debamos temer?
las flores son un nuevo tabú,
que ni tú ni yo vamos a perder,
y la violencia así forma parte del grisú
que es nuestro extraño querer.
Grítamelo directamente al vestido,
habría de resbalarse de curiosidad
y de ansias de haber huido,
buscaría en tus manos el sudor frío,
y el roce cándido que encienda mis mejillas,
ese toque lleno de veracidad
y fe ciega del confío…
Con los brazos abiertos a caer,
me quedaría esperando ver
cómo tu sonrisa brilla,
si tus ojos también lo hacen…
Para que termines, finalmente
devolviéndome a pedazos la inocencia
y yo siga pensando qué demente
si con trozos no se tapa la imprudencia…
lunes, 10 de diciembre de 2012
Tac
La bomba de tiempo sigue y espanta, con sus inescrutables y eternos tic tacs, permaneciendo ahí sin importarle nada, sin importarle nadie, más que el tiempo mismo por el deber que ha de cumplir. No se sabe cuando se va a detener, pero no parece prioridad que los demás sepan algo más aparte de que se detendrá, y suena y suena, tic, tac, tic, se acaba. Aunque es fácil ignorarla. Basta con cerrar los ojos y pensar en algo más (y me refiero a fácil para quién sepa concentrarse con la suficiente delicadeza y fuerza de voluntad). Quizá,en alguno de esos casos en que el ocio sea más importante que las obligaciones, se pueda inquirir en la palabra de mes (complejo), en el color del día (celeste), en la frase que ronda por todos lados (vanitas pecata mundi) e incluso en el sabor que se ha impregnado este mes (Diciembre) y que sigue apareciendo a diario (helado de chocolate y algo de pasas al ron), para distraerse del sonido. En otro caso simplemente es cosa de respirar. Se va contando, uno, dos, tres, y de pronto los segundos se dejan caer y ya no se recuerdan más, hasta que algo vuelve a recordar el tiempo y la bomba vuelve a señalar su fin acercándose y resuelve sonar con más ímpetu que antes. Terminará y se sabe. Terminará y nos asusta a todos, ¿o solamente a mí?
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