sábado, 14 de mayo de 2011

¡Excusas!

Te acuso de mentiroso. Por un segundo, casi un maldito segundo, creí que había una mínima y miserable posibilidad de que fuera verdad, real, a pesar de que dentro de mí, tuviese miedo. ¿Miedo a qué? ¿Miedo a quererte? ¿Miedo a que un día te borraras del mapa luego de invadir mi mente? ¿Miedo a que me olvidaras? ¡Miedo a ser un cazador cazado! ¡Impotencia al ver cómo no puedo hacer nada! Impotencia al ver que no soy nada... Aunque antes, era una nada feliz. Conforme.

Si era una mentira, me pregunto por qué insistías, por qué intentabas arreglar y completar ese enorme desorden que atormentaba cada uno de mis pensamientos con tus palabras tiernas y finalmente sin sentido. Vacías de interés.

Yo no quería que ocurriera. Pero pasó, y quiero llorar cuando recuerdo que pensé que podía ser feliz aunque fuese por poco tiempo, que la inutilidad de los sucesos se convirtiera en algo. Un árbol de sueños construidos por nosotros, una vida llena de fantasía, unas noches mirando la misma luna.
Se me devuelve la mano o estoy confundiendo la necesidad con el amor.

Perdón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Contador por país