miércoles, 20 de enero de 2021

Descuidos

Mi castigo

idóneo y preciso

es nunca alcanzar

los deseos del corazón

y estoy triste

tan estúpidamente triste

que estoy ahogándome

nuevamente, como la primera vez

en que ya no te pertenecí.

El que yo quiera infinitamente

recuperar lo perdido

se pierde y oculta

entre el tiempo, las pastillas

el descuido

del que trato de no culparte

en algo que se escapa de las manos.

Solo soy un corazón roto

en un mundo de creencias

e investigaciones

y otras cosas vacías...

Me estoy parchando sola

por todas las decisiones que tomé

a punta de lágrimas

de rabia

y de recuerdos.










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