domingo, 3 de noviembre de 2013

Argénteo moral

Se me escapa de las manos
el suplicio inerte de los días;
escapó y ya no lo extraño.
-
Conocer y ser feliz,
amante de la pérdida
crítica del tiempo
y circunducción
tríptica de malabares
escriba de la indecisión...
No se sabe a qué se quiere llegar:
si a la telepatía, a la apatía
mientras estalla la revolución.
-
¿Cómo es posible que la emoción
gatille el deseo de saltar fuerte
y quedar atrapada en el espacio?
-
Viva el vacío.
Lo encierro en un vaso de vidrio
y me lo bebo a sonrisa plena.
-
Se comienza a pensar, un jueves ocho, que dormir es necesario.
Sácate toda esa ira particularmente acéfala.
 -
Lo que inerva la vida, simple y claustro enfermo, suplica que el cielo no encierre las bocas que quieran gritos de locos y malheridos del alma. Yo espero que un día el corazón no se apague o que si bien pueda volver a encenderse, saque toda esa incertidumbre que hace la palabra recurrente.

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