domingo, 17 de marzo de 2013

Away

Voy caminando como cada quién, como cada alguien. Mi reflejo está en una poza de agua y me cuenta que anteayer voló, que voló lejos. Y yo también quiero volar, aunque sea en sueños.
Tomo mi bufanda y mi cartera y emprendo un largo viaje a sabiendas de que nada he de temer si Dios está conmigo. Me saco los zapatos, subo al tren conservando la contrariedad y pido un café cargado de olvídame (soy de sonrisa fácil; el asistente me la respondió tres veces y a la cuarta me guiñó un ojo).
El libro pasa las páginas sin ser leídas y me da miedo perderme de algo importante: si mis girasoles volverán a crecer, si es el primer triángulo, si el ángel volvió para llevarse los jueves.
A veces soy yo, a veces cierro los ojos.


jueves, 14 de marzo de 2013

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Como que tengo una risita atrapada,
pero no es mía o tal vez sí;
mira, mira, podría mantenerme hablando
y evadiéndome y de lejos decir que no
pero esa lógica, mírala
es tan irracio

martes, 5 de marzo de 2013

Pero no se lo digas a nadie

Si el orgullo fuera virtud, déjame contarte que ya no te dibujaría espirales, si no que llenaría mi cuaderno de voces y tus mejillas serían tatuadas de rosa pálido con aroma a besos y gusto a adoración. Y me alegraría después de un tiempo de saber que soy virtuosa.
Déjame contarte también, pero que sea un secreto entre tú y yo, que si la soberbia fuera color, el rosa pálido cambiaría a carmín y los susurros ya no serían suaves para ti, porque no tendría cuidado de que huyas lejos, estando así así tan cerca y siendo tan mío aunque no lo sepas jamás.
Siendo así tan desesperación y tan paranoia, no sé como es que podemos caminar tranquilos sin que el roce del viento nos empuje a llamas con tantas revelaciones que elegí de día para confiarte y podría seguirte confiando si también confiaras en mí.
Te admito con vergüenza que si la sensibilidad me durara menos te hablaría más. Aunque con toda virtuosidad, y todo ese color, esos trazos no tendrían forma si los celos no fuesen deseo por saber más y más y una curiosidad masoquista/hiriente que me choca tanto como lo haces tú solamente respirando.
Me encantaría saber como esas espirales van subiendo por tu boca y luego ya no están ni estás y la curiosidad se acaba y quedo yo.

Cállate, cállate... te lo cuento a ti pero no se lo digas a nadie.



domingo, 3 de marzo de 2013

Bienestar

Calidez, alivio, relajación; ojalá pudiese escucharme y saber cuánto ha contribuido en mi vida. Pero no es así como funciona el mundo, ¿verdad? No siempre se obtiene todo lo que uno quiere.
Pero es así, simple y con dos de azúcar.
Es que es una tranquilidad tremenda; hace que suspire mientras poco a poco me va abrazando con todo el bienestar que provoca en mí.
Algún día debería escribirle una oda al té.

Es solo que

Es solo que... no sé.

Como la euforia tiene límites

Como la brisa tiene frío

No me explico como yo llegué a pensar así.

Contador por país