lunes, 11 de junio de 2012

Lo siento (versión perdóname)

Perdóname, corazón, pero entiende tú también, que la pluralidad se acerca y toma todos los sentidos cuando se escribe en las ventanas e inevitablemente, sólo se pueden borrar en alcohol. Y persigue, además, la búsqueda de todos los significados, antes de que el ocaso termine con la luz y no veas ya los personajes, sino el insignificante papel que los atrapó y te los arrebató más tarde, al igual que el apagado candor de las velas. ¿Podrías hacerlo, corazón, si es que para mí ya es tarde? Las horas algún día me alcanzarán también y la eternidad aparente, sujeta en un cristal, se acabará tan pronto terminen mis luchas: no hay temor que se mantenga sin noches avivándolo, y a su vez, insomnios que coincidan con sueños venideros. Concédeme el favor; tan sólo ese último y seré inmensamente feliz. Prometo que la culpa ya no caerá sobre ti como remordimiento ni errores planificados, más bien como un cambio que ha de ser traído, necesariamente para beneficio y otros fines de predominio angelical. Por favor, corazón, mantente latiendo hasta que el reloj se detenga para ambos.

- Hace frío...
- Lo sé.
- Hace frío...
- Lo siento.

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