Hola, mi nombre es Alicia...
No continuó. Pero aparecí en otro lugar.
Entré.
"Bienvenida al mundo real", decía la inscripción arriba de la puerta.
¡Despierta!
No, no, no. Termina aquí
¿La inocencia sirve de algo en estos tiempos?
Me engañaron. Los dulces no eran tan dulces como se siente un dulce.
"Cómeme"- ¡Cae!-, decía el plato, tentándome.
Una habitación de pequeñas ventanas lúgubres y una mesa se hicieron presentes.
Lo seguí, y resbalé en su cueva. Otra vez.
Una sombra amiga se veía en lo lejano. ¡El conejo con el reloj!
Después de tantos años de vivir, el sueño aparecía una y otra vez, cada vez más lejano... Y lo tomé.
... y no sé dónde estoy.
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