domingo, 4 de julio de 2010

Cuando mi clavel se rompió

Elevé mis brazos al aire
la muerte danzó conmigo
así la merced delos soñadores
quedó a voluntad del silencio.

Vueltas y suspiros
los ojos azules observándonos
a la luz de las estrellas,
vimos jugar a los ángeles.

Los pájaros volaban
para detenerse en sus lechos,
uno a uno sintieron
el romper de sus raices.

Aire de vida,
inundó la ironía
el marchitar de las flores
una tarde sin sol.

Los cipreces no dijeron nada
ni acogieron a su sombra
pero calma y paz,
dieron a nuestro final.

El corazón vigilante,
alto se oía en el cielo
bailando al sonar
de nuestra fúnebre melodía.

Al borde del abismo,
me senté sobre el descanso.
Se volvió frío, artificial,
cuando mi clavel se rompió.

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